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Festejó Pro: búnker colorido y cálculos por votos en provincias
Jolgorio. Mauricio Macri ayer junto a Horacio Rodríguez Larreta en el escenario de Costa Salguero, al momento de festejar la victoria por veinte puntos. Macri criticó al kirchnerismo por “querer instalar que ya ganaron”.
Los festejos siguieron en restoranes de diversos barrios.
El festejo del oficialismo porteño tuvo su epicentro en Costa Salguero, donde ya desde las horas previas a los resultados finales habían aparecido funcionarios porteños como Guillermo Montenegro y Esteban Bullrich. Entre los primeros en subir al escenario estuvieron la actual vicejefa, María Eugenia Vidal, y quien sería su sucesor, el senador Diego Santilli. También hicieron lo propio Marcos Peña y Fernando De Andreis.
Las horas previas al festejo final, aquellos que ingresaron a una de las dos zonas vip del búnker amarillo se entretuvieron esencialmente con dos actividades: algunos más laboriosos monitoreaban los comicios de Córdoba y de La Rioja (paradas ásperas por la dificultad de enfrentar a los oficialismos allí imperantes); y otros, entregados a las gaseosas y los canapés, hacían especulaciones de diverso tenor sobre eventuales cambios de gabinete si Larreta si alzara con el triunfo en segunda vuelta.
De este modo, se hablaba de cambios casi confirmados en las carteras de Justicia y Seguridad, Desarrollo Económico, Infraestructura, así como en la empresa a cargo del control del subterráneo capitalino.
Impresiones y datos que se deslizan como volátiles bajo el cálculo (deseado por quienes formulan estas hipótesis) de que Macri triunfe en la elección presidencial, lo cual habilitaría mayor cantidad de novedades.
Rodríguez Larreta esperó los resultados en compañía de Peña, Santilli, Vidal y su hermano Augusto. El consultor ecuatoriano tuvo un paso fugaz, casi en paralelo al dato de que la segunda vuelta sería ineludible.
Cuando ya se habían escrutado el 83% de las mesas, Larreta apareció en el escenario con familiares, integrantes de la lista de legisladores y funcionarios.
Brindó un discurso moderado, casi sin definiciones políticas, llamó a "seguir trabajando" y agradeció a sus colaboradores. No estuvo sobre el escenario Gabriela Michetti, y Larreta optó por no bailar.
Luego de esa salida al escenario, el sector vip del búnker vio incrementada su cantidad de visitantes y ya aparecieron algunas bebidas con alcohol. En ese momento fue cuando llegó el llamado desde Córdoba, según el cual Oscar Aguad estaba listo para contactar al candidato Juan Schiaretti y reconocer la derrota. Le pidieron demorar ese llamado, lo que horas más tarde desataría algún malestar en el búnker del candidato de José Manuel de la Sota.
La segunda presencia en el escenario de Larreta ya fue en compañía de Macri, quien elogió el voto electrónico y luego se pronunció sobre la contienda nacional.
"El Gobierno quiere instalar que ya ganó, ellos dicen que nosotros queremos volver al pasado, pero en realidad ellos son el pasado. Han gobernado durante los últimos 25 años, han prometido de todo y cumplido muy poco", sostuvo escoltado por Larreta, el senador Alfredo de Angeli y Vidal. Un poco más lejos aparecía, ahora sí en el escenario, Michetti.
"De eso se trata: de liberar esa rebeldía sana que tenemos dentro nuestro y sin miedo", afirmó Macri, y reclamó: "Necesito que confiemos en nosotros mismos, porque los argentinos somos capaces de hacer grandes cosas, porque juntos somos una fuerza increíble, y siento que lo estamos entendiendo; por eso el futuro está cada día más cerca".
"No sólo precisamos de un cambio económico sino un cambio en la convivencia entre los gobernantes y los ciudadanos. Ellos quieren instalar la resignación del ´ya ganaron´, quieren instalar el miedo y nosotros queremos soñar y soñar tiene que ver con el amor que siempre le gana al miedo", expresó el alcalde para luego cerrar al grito: "¡Vamos Argentina!".
Macri ensayó un estilo de despedida tras ocho años de gestión en la Ciudad pero encontró la fuerza en el futuro inmediato de las elecciones nacionales para potenciar su alocución mucho más política que la de Larreta.
El discurso abrió un momento de jolgorio en el bunker de Costa Salguero que se extendió durante algunos minutos cuando el jefe de Gobierno dejó el escenario aunque ya comenzaban las primeras deserciones rumbo a los diversos establecimientos donde se aglutinaron las tribus del macrismo.
Luego, durante la conferencia de prensa, consultado sobre la imposición de los oficialismos en diversas jurisdicciones -y sobre si ese rasgo beneficiaba al kirchnerismo- Larreta y Macri no respondieron sino que tomó el micrófono Santilli para brindar una respuesta carente de sentido y más propia del escenario que de estar a la altura de una interpelación crucial sobre el destino del macrismo en las urnas: "En estas elecciones se define la suerte de los gobiernos que hacen todo su esfuerzo para retener caudal de votos".
En una atmósfera más cómoda para su estilo, Larreta se motró optimista con la performance a nivel nacional del PRO y aseguró que una administración nacional del mismo signo partidario garantizaría una mejor gestión del Estado porteño.

