5 de mayo 2009 - 00:00

Festival de campaña paraliza la actividad legislativa

El festival de candidaturas legislativas que se discute contra reloj en las provincias -el próximo sábado vence el plazo para inscribir las listas, con vistas a los comicios del 28 de junio- virtualmente congeló la discusión de proyectos clave en las legislaturas de algunos distritos, o impuso una agenda de debate en el recinto de corte netamente electoralista.

Referentes del oficialismo y de la oposición del interior admiten que las febriles negociaciones para cerrar la ristra de postulantes para batallar un lugar en el Congreso nacional dejaron en un segundo plano los menesteres legislativos en un nutrido grupo de provincias.

En algunos casos, sin embargo, la pereza a la hora de convocar a sesionar -o el selectivo tratamiento de ciertos temas ríspidos- también se convierte en un arma de presión hacia el oficialismo local para pelear un lugar más expectante en la lista de candidatos.

Este escenario tiene su espejo -más dramático, por cierto- en el Congreso nacional, donde los aires electorales paralizaron directamente la convocatoria a sesiones.

De hecho, la última vez que sesionó el Senado fue el pasado 15 de abril, y de manera trunca: ese día, Cristina de Kirchner frustró el intento de discutir un proyecto de ley para declarar el alerta epidemiológico por dengue en todo el país, y la emergencia sanitaria para las zonas más afectadas.

Para buscar la última sesión en Diputados hay que remontarse, en tanto, a un mes atrás, cuando la Presidente logró el aval para el adelantamiento de las elecciones al 28 de junio.

En ambos casos, y en paralelo al hecho de que caciques del oficialismo y de la oposición están en plena campaña, pesa fuerte además la pretensión del kirchnerismo de evitar discusiones riesgosas en el Parlamento que puedan espantar potenciales votos.

En esa línea, también intentan desalentar la gestación de escenarios de negociación -típicos a la hora de intentar aprobar proyectos- que puedan derivar en la necesidad de ceder espacios en las listas de candidatos.

En sintonía, en la provincia de Buenos Aires -territorio electoral hoy en ebullición-, el gobernador justicialista Daniel Scioli no logra desde hace semanas que la Legislatura le convierta en ley la creación de un bono para financiarles a inversores el costo de repatriar capitales, tras el blanqueo lanzado por la Casa Rosada.

El título -que servirá para pagar impuestos provinciales y con el cual Scioli apuesta a duplicar los anuncios de inversión privada este año- logró una trabajosa media sanción en la díscola Cámara de Diputados, pese a la fractura del bloque peronista (a instancias del disidente Felipe Solá). Sin embargo, el aval de la Cámara alta -dominada por el oficialismo- se dilata, al ritmo de los tiempos que dictan las urnas.

Por de pronto, esta semana no habrá sesión en ninguna de las cámaras legislativas bonaerenses, mientras que el calendario de actividad en el recinto fue mínimo en las últimas semanas. «Están en otra cosa», se sinceraron ayer, sin vueltas, desde la Legislatura.

En Corrientes, en tanto, desde el entorno del mandatario Arturo Colombi -ex radical K y hoy alineado con el vicepresidente Julio Cobos- se quejan, en cambio, de un excesivo celo de la Legislatura.

De mayoría opositora, fuentes gubernamentales le achacan la sanción de leyes -o su rechazo- para poner palos en la rueda a la gestión de gobierno.

En ese lote anotan la reciente derogación del decreto por el cual el Ejecutivo correntino autorizó a la empresa de energía local a aplicar las nuevas tarifas de electricidad disparadas por la quita de subsidios por parte del gobierno nacional.

La ley fue luego vetada por Colombi.

También recuerdan que el año pasado tampoco fue sancionada la adhesión al Programa de Asistencia Financiera, por lo que la provincia no logró que la Nación le refinancie los vencimientos de deuda de ese año.

Corrientes es un caso especial, ya que se trata de la única provincia que votará este año gobernador.

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