26 de julio 2010 - 00:00

Filtran escandalosos secretos de la guerra de Afganistán

Un cajón con el cadáver del militar James Oquin, de El Paso, Texas, es descendido en la base aérea de Dover. Cumplía funciones en Paktika, Afganistán.
Un cajón con el cadáver del militar James Oquin, de El Paso, Texas, es descendido en la base aérea de Dover. Cumplía funciones en Paktika, Afganistán.
Washington - En un escándalo sin precedentes, al menos 90.000 documentos secretos del Ejército estadounidense se filtraron ayer a los medios ofreciendo un panorama devastador de la guerra en Afganistán.

Los textos, difundidos por el sitio Wikileaks y publicados en los diarios The Guardian (Reino Unido) y The New York Times (EE.UU.), y la revista Der Spiegel (Alemania), revelan cómo las tropas mataron a cientos de civiles en incidentes que nunca fueron informados o cómo los ataques de los talibanes minaron a las fuerzas de la OTAN y dieron espacio a la insurgencia en los países vecinos de Pakistán o de Irán.

El responsable de la mayor filtración de archivos oficiales de la historia militar de EE.UU. es la organización Wikileaks, que ofreció los datos a las publicaciones.

Entre otras cosas, según The New York Times, los documentos apuntan a que los servicios de inteligencia paquistaníes ayudaron secretamente al movimiento talibán en Afganistán, al mismo tiempo que el Gobierno en Islamabad recibía más de u$s 1.000 millones anuales de Washington por su ayuda contra los insurgentes. Los informes también incluyen relatos de primera mano sobre la falta de voluntad paquistaní a hacer frente a los insurgentes que atacan cerca de los puestos fronterizos paquistaníes, apuntó el Times.

Estos documentos señalan que Pakistán, agregó el periódico, «permite a representantes de sus servicios secretos reunirse directamente con los talibanes en sesiones secretas de estrategia para organizar redes de grupos militantes que combaten con los soldados de EE.UU. en Afganistán, e incluso traman planes para asesinar a líderes afganos».

Por su parte, The Guardian indicó que estos archivos revelan cómo «una unidad secreta de fuerzas especiales traza a los líderes talibanes para matarlos o capturarlos sin juicio».

El diario británico también se refirió a las cifras de civiles afganos muertos y apunta que los registros filtrados indican 144 incidentes de ese tipo. «Algunas de estas bajas se deben a los ataques aéreos que suscitaron protestas del Gobierno afgano en el pasado, pero un gran número de incidentes hasta ahora desconocidos parece ser el resultado de soldados que abren fuego contra conductores desarmados o motociclistas, a causa de su determinación a protegerse de terroristas suicidas», apuntó.

Asimismo, el Guardian afirmó que los informes muestran que EE.UU. «escondió las pruebas de que los talibanes obtuvieron letales misiles tierra-aire» y que el creciente uso de bombas caseras de los talibanes han provocado la muerte de más de 2.000 civiles».

La difusión de la información motivó de inmediato una condena tajante del Gobierno de EE.UU. En un comunicado, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el general James Jones, indicó que las filtraciones «ponen en peligro las vidas de los estadounidenses y de nuestros socios».

Jones también subrayó que los documentos filtrados abarcan el período entre enero de 2004 y diciembre de 2009, la mayor parte durante el mandato del presidente George W. Bush.

Poco antes de que se hicieran públicas estas informaciones, el presidente del Comando en Jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, había afirmado que aumentarán las muertes de los soldados a causa de los feroces combates, pero que a larga, los resultados serán positivos.

La publicación de los documentos se produce tras la detención del analista de inteligencia Bradley Manning, acusado este mes de la filtración de datos clasificados. Manning fue detenido después de que un pirata informático, Adrian Lamo, denunció que el analista había presumido de haber descargado 260.000 documentos clasificados y habérselos enviado a Wikileaks.

Agencias EFE, AFP, DPA y Reuters

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