31 de diciembre 2008 - 00:00

Fin al congelamiento de peajes: anuncian subas de hasta el 112%

El Gobierno, a través del ministro Julio De Vido, mató tres pájaros de un tiro: aumentó los peajes para los tres accesos a la Capital diciendo que los de Macri (las autopistas urbanas) son el doble de caras, se evitó un nuevo dolor de cabeza con España (las tres concesionarias están controladas por empresas de ese país) y les perdonó el aumento a dos de sus sectores más amigos: los camioneros y los empresarios del transporte público. Por esta última razón, los usuarios privados deberán abonar hasta un 112% más que la semana pasada, para subsidiar lo que no pagan los vehículos pesados, que son el 25% del tránsito de las autopistas. Habrá también importantes obras en la General Paz y en la Riccheri que se financiarán con fondos oficiales (se recuperarán con futuros aumentos adicionales)

Anuncio de fin de año de Julio De Vido: obra pública y fuerte suba de los peajes en las rutas de acceso a la Capital.
Anuncio de fin de año de Julio De Vido: obra pública y fuerte suba de los peajes en las rutas de acceso a la Capital.
Tras una negociación que se prolongó durante más de un año, y luego de que la administración de Mauricio Macri aumentara entre el 100% y el 200% los peajes de las autopistas metropolitanas, el Gobierno de los Kirchner decidió incrementar el costo de los accesos a la Capital Federal.
El anuncio de Julio De Vido llegó apenas 24 horas después de que el mismo ministro anunció la intervención de TGN; el dato no es casual: Autopistas del Sol, la concesionaria del Acceso Norte, enfrentaba serias dificultades de caja para cumplir con el pago de su deuda, y hasta se especuló con la posibilidad de que el Estado «recuperara» las concesiones viales.
En cambio, y para sorpresa de muchos, De Vido anunció aumentos de hasta un 105% para los concesionarios y la realización de importantes obras en la General Paz que se abonarán con un fideicomiso que se repagará con nuevas subas en el valor del peaje, a medida que vayan concluyendo.
Concretamente, quienes transiten por la «Panamericana» desde la General Paz hasta Campana o Pilar pasarán a pagar $ 3,40 en los horarios «planos», contra los actuales $ 2,20. Sin embargo, quienes transiten la vía rápida en los horarios «pico» (de 7 a 10 de la mañana y de 17 a 20, de lunes a viernes) abonarán $ 4,50, lo que implica una suba del 105% para estas franjas horarias y del 55% para el resto del día y los fines de semana.
En Acceso Oeste, los valores pasarán de $ 1,70 actual a $ 2,60 en horario plano, y a $ 3,40 en la «hora pico». Esto representa una suba del 53% y el 100%, respectivamente. En el caso de la Autopista Ezeiza-Cañuelas, se pasará de $ 0,80 a $ 1,30 y a $ 1,70 según la hora del día, con subas del 62,5% y del 112,5%, respectivamente. En todos los casos, la «hora pico» se aplica sólo en días hábiles; quedan excluidos de este diferencial los fines de semana y feriados.
De estos incrementos volvieron a quedar excluidos los vehículos pesados, que representan cerca de 20% del tránsito en las autopistas de acceso a la Ciudad. La medida beneficia a los camioneros que responden a Hugo Moyano y las empresas de transporte de colectivos que gozan de fuertes subsidios oficiales; la última vez que debieron afrontar una suba tarifaria fue en 2001. Para complicar aún más las cosas, tampoco pagarán los nuevos valores los taxis, los remises y las motos. Aun cuando el porcentaje sobre el tránsito total es ínfimo, es fácil imaginar que surgirán como hongos varios miles de licencias «truchas» de remiserías inexistentes.
Un vocero de AUSOL enfatizó que «lo importante es que las obras en la General Paz comenzarán el 5 de enero próximo, y el cobro de los nuevos peajes, el 10 de enero. Está en el espíritu de estas concesiones: primero arrancan las obras y recién después el usuario las paga».
Esas obras prevén la construcción de un cuarto carril por mano en la avenida General Paz, en el tramo que va desde el Acceso Norte al Acceso Oeste; también se demolerán ocho puentes y rotondas en otros tantos cruces, con el objetivo de reemplazarlos por otros que faciliten en tránsito transversal y que, por consecuencia, eviten que se formen largas colas en los egresos sobre la avenida.
Los cruces que se «intervendrán» (como les gusta decir a los arquitectos) son los de Balbín, el puente de la estación Migueletes, los distribuidores de las avenidas Constituyentes, San Martín y Beiró, y el ingreso a Acceso Oeste. Además, se construirán 17 ramas de salida de dos carriles. Se reconstruirán los puentes de la autopista 25 de Mayo y las avenidas Lope de Vega, Víctor Hugo y Beiró; se construirán otros 6 nuevos puentes y se ensancharán 11 de los existentes.
Finalmente, se hará un carril suplementario para los vehículos pesados entre Acceso Norte y Lugones, y se reformulará la curva que une a esta avenida con la General Paz. «Además de peligrosa, estrangula el tránsito», explicó el ejecutivo. El total de estos trabajos ascenderá a $ 400 millones, y los trabajos insumirán 30 meses (deberían estar completos para julio de 2011).
La negociación con los concesionarios estuvo a cargo del secretario de Obras Públicas, José López, y la titular del OCCOVI (órgano de control de las concesiones viales) Ema Albreu. Cabe recordar, además, que los tres concesionarios tendrán la operación de los accesos hasta diciembre de 2019.