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Fin de tregua económica entre Gobierno-oposición
• Tras devaluación partidos habían demorado hasta ahora críticas más duras
Axel Kicillof, Gerardo Morales, Alfonso Prat Gay
El tiempo de gracia en lo económico terminó y volvió la presión de todos los partidos sobre el Gobierno y en especial el PJ más complicado en mantener la lealtad a la Casa Rosada.
La semana pasada el radicalismo organizó una reunión en el Comité Nacional para chequear, con sus economistas, la situación del país. De ese encuentro se conocieron más cuestionamientos políticos que económicos sobre la marcha de la cosa pública.
Lo mismo vino sucediendo con el socialismo, el macrismo, la Coalición Cívica. Casi todos los partidos hasta ahora apuntaron a la conducción de Cristina de Kirchner, los problemas de comunicación, la avanzada de cada sector en la interna y la performance que fue demostrando Jorge Capitanich en la Jefatura de Gabinete. De la economía, sólo lo indispensable. Primó, como también hizo hasta Hugo Moyano con sus reclamos preparitarios, un espíritu de "no soplar".
Esa tregua no negociada y basada sólo en la intuición frente a tiempos complicados se terminó.
En esa reunión de los radicales hubo diagnósticos complicados que se guardaron para el debate interno. Ayer, el jujeño Gerardo Morales comenzó a filtrar algunos.
"Un Gobierno que se decía progresista está tomando las medidas más ortodoxas y neoliberales en materia económica, como una devaluación del orden del 25% que es un ajuste" , dice ahora Morales.
"La Presidenta tiene que decir qué hará con los salarios de los trabajadores, tiene que dar señales claras para las paritarias", continuó el jujeño.
El radicalismo está preparando una batería de diagnósticos y propuestas. No es una estrategia nueva: la primera vez que lo hicieron fue un año antes que el Gobierno militar convocara a elecciones y ese documento sirvió de base, con innumerables modificaciones, a la campaña electoral de Raúl Alfonsín. Desde ese entonces hasta ahora lo han repetido en medio de cada crisis.
La presión por respuestas sobre la marcha de la economía tuvo un punto de quiebre. Desde hace quince días todos los bloques de oposición le vienen reclamando a Julián Domínguez para que interceda ante el Gobierno y organice una presentación de Kicillof en Diputados.
También incluyeron a Capitanich en esa historia, pero el jefe de Gabinete tiene pautadas visitas a los dos recintos en el informe bimensual que su propia función incluye que, más tarde o más temprano terminará cumpliendo.
El principal protagonista de las invitaciones a Kicillof es el radical cordobés Mario Negri, recién asumido como presidente del bloque de Diputados.
La negociación con Domínguez pasó por un pedido de reunión de comisiones y llegó hasta el ofrecimiento de Negri de armar un encuentro a puertas cerradas sólo con los jefes de bloque para que el ministro explique la marcha de la economía y algo de la estrategia a futuro.
Ninguna de las opciones pudo concretarse hasta ahora y con eso el clima trepó al nivel de terminar con esa tregua con el Gobierno que muchos opositores se habían autoimpuesto.
La lista de puntos a cuestionar al Gobierno arrancará ahora con la inflación. Lo eligieron para la semana en que el Gobierno dará a conocer el nuevo índice de inflación que elabora el INDEC.
"Es lo que está esperando la gente, es lo que necesitan los sectores que tienen a su cargo la producción y el trabajo, urgen reglas claras que brinden señales para seguir invirtiendo y para que la economía siga creciendo", dice Morales sobre un índice creíble de precios.
"Niegan la inflación, se complican con los tipos de cambio, cancelan el futuro exportador de casi todas las economías regionales; no nos abastecemos en materia de hidrocarburos y ahora hay que pagar las consecuencias. Explotó una devaluación, o sea que el Gobierno niega todo con la cabeza pero con sus hechos, los funcionarios de Economía hacen todo lo contrario y así nos llevan a un callejón cada vez más difícil de salir", se le sumó la mendocina Laura Montero.


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