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Finalizó La Niña, pero continúa efecto residual
La Niña, que afectó a la campaña agrícola 2010-2011, observó un desarrollo significativamente superior a la media por lo que fue calificado como uno de los más intensos de las últimas décadas. Por ello, actuó «generando preocupación en los medios productivos y contribuyendo a la tendencia alcista de los mercados», agregó Sierra.
La Niña constituye la fase fría del fenómeno de El Niño Oscilación del Sur (ENSO) y se encuentra asociada a un incremento de la intensidad de los vientos ecuatoriales y a un enfriamiento del Océano Pacífico Ecuatorial. Los episodios bien desarrollados producen lluvias por debajo de lo normal, desde noviembre hasta marzo, en el sur del Brasil, Uruguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia y la Región Pampeana.
Por el contrario, el norte y el centro-oeste de Sudamérica (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte del Brasil), el NOA y gran parte de Cuyo observan precipitaciones por sobre lo normal. En Paraguay, sus efectos son positivos en el extremo norte del área agrícola oriental, y negativos en el sur. Entre ambas áreas se ubica una franja de transición que, según la intensidad del episodio en curso, se comporta en forma positiva o negativa.
Debido al efecto depresor generado por La Niña, noviembre y diciembre experimentaron una intensa sequía, que afectó a la mayor parte del área agrícola nacional. La situación fue acompañada por intensos calores, que produjeron una elevada evaporación y redujeron las reservas de humedad de los suelos hasta un nivel alarmante.
«Afortunadamente, el escenario climático 2010-2011 incluyó la presencia de extensas áreas con aguas con temperatura superiores a lo normal en el océano Atlántico, las cuales, aunque de una manera muy irregular, compensaron en buena parte los efectos negativos de La Niña», explicó el experto.
De este modo, los meses de verano observaron una serie de lluvias, que llevaron oportuno alivio a gran parte del área agrícola.
Según su evolución usual, durante marzo La Niña 2010-2011 alcanzó la etapa final de su desarrollo. A partir de este momento, comenzará a definirse un nuevo escenario climático, «cuyo signo aún no se encuentra definido con claridad, pudiendo ser neutral, El Niño o, inclusive, una nueva La Niña», culminó Sierra.


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