30 de marzo 2011 - 00:00

Firmó Chávez acuerdo que amplía dominio regional

Hugo Chávez y Cristina de Kirchner ayer en el astillero Tandanor, en donde una empresa con mayoría venezolana construirá barcazas fluviales que ampliarán la salida de petróleo de Venezuela hacia el sur.
Hugo Chávez y Cristina de Kirchner ayer en el astillero Tandanor, en donde una empresa con mayoría venezolana construirá barcazas fluviales que ampliarán la salida de petróleo de Venezuela hacia el sur.
«Ya se sabe lo que va a ocurrir este año aquí y ya se sabe lo que va a ocurrir el año que viene cuando haya elecciones en Venezuela», afirmó Hugo Chávez ayer frente a Cristina de Kirchner, durante el acto en el astillero Tandanor. Tal la fe que se tiene el bolivariano sobre su destino al frente del Gobierno y también sobre el resultado favorable a su anfitriona. A cuatro años de la reestatización de los Talleres Navales Dársena Norte (Tandanor) resuelta por el fallecido Néstor Kirchner, la mandataria aprovechó la presencia de Chávez y ambos reiteraron un anuncio hecho ya en 2009: la firma del contrato para la construcción de barcazas destinadas a la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

El acto se desarrolló en instalaciones del denominado Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), ubicado en la Costanera Sur, formado por el astillero Tandanor y el Almirante Storni (ex Domeq García), que gerencia la Armada Argentina.

El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, dio instrucciones al titular de Tandanor, Mario Fadel, y éste a su vez a su segundo, capitán de fragata retirado Manuel Riveiro, de preparar el predio para la visita de los dos mandatarios, alistar cascos y gafas de protección industrial. Ninguno de los mandatarios utilizó esos accesorios de seguridad, no hubo recorrida por la planta, sólo discursos ante los trabajadores, luego de la rúbrica del contrato que hicieron Fadel en representación de Tandanor y Andrés Guzmán por PDVSA y Fluvialba. La empresa mixta Fluvialba es el armador, un 70 por ciento del capital lo posee la petrolera estatal venezolana, a través de su filial local de transporte de carga, Albanave, y el 30 por ciento restante, la empresa argentina Fluviomar.

En esta oportunidad se anunció la construcción de 16 barcazas-tanques de 90 metros de eslora con capacidad de llevar 2.500 y 7.500 metros cúbicos de fluidos. «Estas embarcaciones son desarrollos sin mucha complicación ni tecnología, simples estructuras flotantes de doble casco, que son remolcadas por un buque auxiliar», explicó un ingeniero de Tandanor que calificó el contrato de importante «porque moviliza la mano de obra».

El 9 de diciembre de 2009, la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, en presencia de Cristina de Kirchner y Chávez, había firmado el documento preliminar para la construcción, en un lapso de cinco años, de 50 barcazas, 10 remolcadores, 6 barcos alijadores (buques de gran porte que transportan combustible) y también la reparación de diversos barcos de la flota de PDVSA.

De aquel compromiso original, ahora se redujo el lote a 16 barcazas para Fluvialba. En la primera etapa se construirán dos barcazas grandes (7.500 m3), que serán entregadas en un plazo de 13 meses. Las restantes serán botadas en un plazo no mayor que cuatro años; en las filas de Tandanor se maneja el dato puntual de que los recursos están sólo para tres embarcaciones, eso siempre que PDVSA ponga la chapa naval, como lo ha hecho en emprendimientos similares (buques tanque) a cargo del Astillero Río Santiago, ubicado en Ensenada.

Fluvialba, la nueva empresa de transporte fluvial de capital mixto, con sus barcazas, contribuirá al intercambio de hidrocarburos por alimentos; ése es el objetivo político y comercial declarado en el marco de la integración. Hay otra mirada: PDVSA logra el acceso a la hidrovía Paraguay-Paraná, eje fluvial estratégico por el que se mueven mercaderías e hidrocarburos entre la Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia. Chávez, de la mano de Cristina de Kirchner, penetra en un curso de agua estratégico que le garantiza rentabilidad a la petrolera estatal venezolana no sólo en el negocio del transporte de hidrocarburos, sino también en la colocación de crudo. El avance se mira con desconfianza en otros nichos, por caso, el del transporte por camión. Las barcazas permiten llevar volúmenes de hidrocarburos que superan el de los camiones cisterna y, por ende, la ecuación económica favorece su uso intensivo. ¿Qué dirá el camionero Hugo Moyano del contrato cerrado con Chávez?

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