14 de agosto 2017 - 00:08

Flexibilidade não tem fim: Brasil, espejo imperfecto

• NUEVAS RELACIONES DEL TRABAJO
La aprobación de la norma provocó fuertes encontronazos entre el Gobierno y los sindicatos. Cuáles son los principales cambios que provocará en el mercado. Pros y contras de una ley polémica.

Caliente. Tanto en el Senado como en el Congreso, los políticos se sacaron chispas.
Caliente. Tanto en el Senado como en el Congreso, los políticos se sacaron chispas.
El pasado 11 de julio el Senado brasileño aprobó la reforma laboral que propuso el presidente Michel Temer y abrió el debate directo sobre su imposición en Argentina. La norma contó con 50 votos a favor, 26 en contra y una abstención y sigue los pasos de otras ya realizadas en Colombia, Chile y en algunos países europeos.

La aplicación de la reforma laboral tiene como fin actualizar y promover la competitividad en el mercado a través de diversos procesos que favorecen al empresariado local y a los inversionistas extranjeros, quienes suelen encontrar en los gremios varias trabas a la hora de realizar sus negocios.

La medida pasó por varios tires y aflojes desde su aprobación en la cámara alta en abril hasta su sanción en el Senado. Fueron varios los puntos que debieron volver a ser tratados a nivel parlamentario para conseguir despacho.

El Ejecutivo, que abogó la idea de generar nuevos empleos e incorporar al país al primer mundo para poder exportar más en el corto o mediano plazo, debió enfrentar los embates de los sindicatos quienes lograron un fuerte impacto a través de tres paros generales en pocos meses.

Según el Ejecutivo, el aumento de derechos sociales fue en desmedro del nivel de competitividad para el productor local en relación directa con los costos laborales. En Brasil hay más de 17 mil gremios, lo que significa un sindicato cada 12 mil personas (igual proporción que en Argentina), que pusieron el grito en el cielo. En diálogo con Ámbito Laboral, Ariovaldo de Camargo, secretario adjunto de relaciones internacionales de la Central Única de los Trabajadores CUT, asegura que la norma "representa el más grave ataque a los derechos sociales, al derecho al trabajo y los Derechos Humanos en Brasil. Sus dispositivos, que cambian el conjunto de la legislación laboral brasileña, llamada CLT, en más de 100 puntos, institucionalizan la precarización laboral, oficializando y promoviendo retrocesos de más de 100 años en las relaciones del mundo del trabajo".

¿Pero cuáles son los puntos clave de la reforma? En lo que refiere al mercado laboral, una de las principales acciones es la que está directamente relacionada con los acuerdos salariales. Todos aquellos convenios que se hagan de manera individual o a través de una empresa se imponen sobre la legislación establecida. Además, se rompe con los acuerdos colectivos y se avanza en los contratos privados.

Otro de los datos más resonantes es el que tiene que ver con las condiciones de despido. El monto a cobrar por el trabajador no necesariamente queda relacionado al salario que percibe. En esta línea, en caso de litigio laboral, el demandante debe dejar en claro al comienzo del juicio el monto que desea recibir una vez concluido el proceso y pagar el gasto en caso de perder. Sumado a esto, el aviso previo para realizar un despido pasa de 30 días a 15.

Como parte de la reforma también se autoriza el pago de salarios sobre una jornada, y no de manera mensual. Esto significa que puede haber contratos parciales de hasta 26 o 30 horas. Además, las vacaciones se pueden dividir hasta en tres períodos y haber jornadas laborales de hasta 12 horas

De Camargo asegura que esto "formaliza vínculos que hoy son ilegales y que podrían maquillar las estadísticas de generación de empleo; fortalece la segmentación de las condiciones de trabajo y derechos; amplia la inseguridad de los segmentos que ya son más vulnerables en el mercado de trabajo y hasta genera impactos negativos en la salud y seguridad del trabajador, con mayor apertura para ejecutar actividades en situaciones degradantes y gastos públicos con salud".

En relación a este último punto, fueron varios los que se expresaron en contra de permitir que las embarazadas trabajen en ambientes que no tienen que ser ciento por ciento salubres, Basta presentar un certificado médico que asegure que no hay riesgo para ella o el feto para que las mujeres vivan el proceso con todo tipo de incertidumbres. No sólo laborales, sino también en el terreno de la salud.

Pero también hay modificaciones claves que tocan a fondo la pata gremial. Uno de los condimentos más fuertes. Mientras que antes había un pago obligatorio de un día de trabajo para el sindicato, ahora el aporte pasa a ser voluntario. Esto habilita que los trabajadores puedan no hacerse cargo del aporte si no se sienten conformes con el servicio.

Los gremios , que recaudaban más de mil millones de dólares por año, no quieren saber nada con esto. Y es, a la vez, un conflicto al que el Gobierno deberá encontrarle una vuelta para acompañar la falta de ingresos a los que se verán sujetos los sindicatos.

Tan disminuido queda la función de los sindicatos que, incluso, las empresas pueden negociar las condiciones de trabajo con una comisión que no tiene por qué responder a un sindicato.

En su última aparición, el presidente brasileño aseguró que "vamos a colocar el país sobre los rieles para que quien llegue (a la presidencia luego de las elecciones de 2018) pueda dar marcha a la locomotora".

Habrá que ver en qué estación queda el Gobierno luego de la aplicación concreta de la norma. Se sabe que los sindicatos irán por más. Sólo resta ver el desenlace.

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