El presidente Alberto Fernández confirmó que la titular del Fondo Monetario Internacional le dijo en la cumbre del G20 que buscará eliminar los sobrecargos en la próxima cumbre del organismo que se celebrará en noviembre. Si la iniciativa avanza, Argentina se podría ahorrar unos u$s1.000 millones anuales. El mandatario cuestionó la demora en las últimas revisiones del programa y puso en debate el rol de “prestamista de última instancia” que ostenta el organismo.
Tal como anticipó Ámbito, la conversación se dio en Nueva Delhi luego de la alocución del mandatario argentino. “Hablé con Kristalina y me dijo que estaban trabajando en los sobrecargos”, confirmó el Presidente en declaraciones periodísticas. En diálogo con C5N, confió: “Me dijo que el tema lo va a tratar a la brevedad”. Y sostuvo que las tasas que cobra el Fondo “son un despropósito”.
Según fuentes del equipo económico, considerando las subas de tasas de Estados Unidos en los últimos dos años, el crédito con el organismo multilateral tiene intereses más altos que los que otorgan otras entidades como el BID, el Banco Mundial o la CAF. Incluso la utilización del swap con China o los préstamos de Qatar son menos costosos en este momento.
Esto sucede también porque Argentina forma parte del grupo de casi veinte países que paga sobrecargos. La política del FMI indica que, si el deudor toma un crédito por encima del 187,5% de su cuota, debe pagar un recargo de 200 puntos básicos en la tasa. Ese número escala 300 puntos básicos si un crédito permanece por encima de ese porcentaje después de tres años.
Según confiaron a Ámbito fuentes oficiales, Georgieva cree que cuenta con el número para que avance su iniciativa en el Directorio y planteará la eliminación de esta política en el mes de noviembre. Si esto sucede, Argentina, que viene planteando la cuestión en distintos foros desde hace unos tres años, podría ahorrarse unos u$s1.000 millones al año.
De todas formas, el debate está lejos de terminarse. El pronóstico es que Argentina transitará varios años más bajo el escrutinio del Fondo, que busca plasmar sus recetas en cada programa. Alberto Fernández cuestionó con dureza la posición inflexible del FMI en las últimas dos revisiones, que derivaron en que Argentina busque apoyo financiero de otros países y organizaciones para cumplir con los compromisos pautados.
“Las soluciones del Fondo son siempre las mismas. La discusión que tuvo Sergio (Massa) fue durísima porque no se estaba considerando debidamente el daño que nos generó la sequía”, dijo el mandatario y sugirió que “frente a semejante tragedia deberían haber tenido más flexibilidad en los objetivos”.
Altas fuentes diplomáticas contaron a Ámbito que Fernández también dialogó sobre la cuestión con su par estadounidense Joe Biden. En ese caso, hizo especial hincapié en el rol del staff del Fondo, del que consideró que “tiene demasiado poder”. En el Gobierno se vieron sorprendidos ante la rigidez de los negociadores incluso ante la intervención de la Casa Blanca y consideran que en el organismo “falta muñeca política para resolver los problemas”.
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