26 de mayo 2014 - 00:00

FMI, candidato 2015; “bullying” de los buitres

Una de las diferencias entre el Club de París y la Argentina quedaría resuelto simplemente con las elecciones de 2015 a la vista. Se trata de la auditoría del FMI que los países acreedores exigen al acuerdo. Funcionarios de países europeos -y los propios argentinos- están por concluir que los relevamientos que haga el organismo internacional de la economía del país se hagan a partir de diciembre de 2015, coincidentemente con la asunción de un nuevo Gobierno. Para ello, un eventual acuerdo contendría el pago del desembolso inicial, por u$s 1.500 millones aproximadamente, en diciembre próximo y recién con el pago de la primera cuota a fines de 2015 debutaría el FMI como auditor.

El secretario de Finanzas Pablo López, en reuniones con ejecutivos de bancos locales, viene manifestando su optimismo al cierre de las negociaciones. El BCRA en paralelo, tiene listo ya un entendimiento con el Banco de Francia para hacerse de un préstamo de corto plazo por u$s 3.000 millones. Pero optaron por hacer uso de esa baraja recién en el tercer o cuarto trimestre del año, cuando las divisas sean más escasas.

Todas las decisiones que toma el Gobierno se hacen en función del impacto en las reservas del BCRA. Es el principal desvelo y mayormente las medidas adoptadas para recomponer divisas se han transformado en un búmeran. Basta con observar lo sucedido desde el debut de las restricciones cambiarias y el cepo a fines de 2011. Desde entonces pasaron medidas como recargos en tarjetas, presiones a exportadores, trabas a importadores y a giros en general al exterior, medidas coronadas a fin de 2013 con el mayor impuesto a los autos de alta gama. Todas fueron gatilladas por el stock de divisas en el BCRA. La devaluación, recesión y la soja están ahora operando a pleno en lo que a reservas se refiere. Aun así, se desató el círculo vicioso por expectativas del abandono del dólar a 8 pesos de Axel Kicillof: exportadores y productores comenzaron a congelar operaciones; importadores a acelerarlas. El Club de París (aunque el pago se haga con bonos) puede actuar como sedante ante esas expectativas.

En donde no hay paliativos es en el juicio que se está definiendo en la Corte Suprema de EE.UU. iniciado por los fondos buitre. En junio se viene una definición. En situaciones normales ante una demanda de esta naturaleza, lo habitual es que el máximo tribunal norteamericano requiera la opinión del "solicitor general", el funcionario que representa al Gobierno federal. Pero la Argentina y este juicio no tiene las características de normalidad. Hay un elemento que pasó desapercibido y que tiene importancia central. La Argentina aún no pagó a British Gas una demanda con sentencia definitiva (era por la pesificación de tarifas de cuando poseía Metrogas) y que según los tribunales "debía ser de pago inmediato". Si se observa con detenimiento el escrito presentado por los fondos buitre ante la Corte norteamericana, destacan en sus primeros puntos que "la Argentina no tiene intención de cumplir con la sentencia definitiva". Lo de British Gas puede dar pie a esa conclusión pese a que la Argentina encarriló los juicios en el marco del CIADI, el tribunal del Banco Mundial y a la definición de "deudor recalcitrante".

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