16 de mayo 2017 - 00:00

Fortalecido por la ayuda extranjera, el régimen despeja el cerco a Damasco

Beirut - El régimen sirio está a punto de restablecer su control sobre la totalidad de Damasco tras seis años de guerra que provocaron la destrucción de barrios periféricos y el desplazamientos de población.

Con la evacuación de los rebeldes de los barrios de Barzé, Teshrin y Qabun, feudos de la oposición desde marzo de 2011, los insurgentes renuncian a su sueño de apoderarse de la capital, y por tanto de derrocar al régimen imperante desde hace cincuenta años.

"Con la toma de estos tres barrios, el régimen controla casi toda la ciudad. Solo les queda a los rebeldes al este una parte de Jobar, que está en gran parte destruido", aseguró Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

"Con Alepo reconquistado y Damasco a punto de serlo totalmente, la rebelión ya no es más una alternativa política o militar. El régimen ya no está amenazado y por tanto no tiene necesidad de hacer concesiones", opina el geógrafo francés Fabrice Balanche.

Con todo, la capital, de 1,6 millón de habitantes, sufrió mucho menos la guerra que las dos metrópolis de Homs y Alepo, devastadas por los combates.

"El régimen se consolidó gracias a las fuerzas rusas e iraníes", dijo Mohamad Allouche, dirigente de Jaij al Islam (Ejército del Islam), el grupo rebelde más poderoso en torno de Damasco.

"No se trata de una victoria del régimen sino el resultado de su traición a los compromisos de Astana", según él.

El acuerdo firmado el 4 de mayo en Astana por Rusia, Irán y Turquía creó cuatro "zonas de distensión" en Siria, para facilitar una tregua, aunque sin mencionar la capital.

Para Mohamad Allouche, "el régimen tiene ahora un plan para hacerse con el barrio de Jobar y luego dirigirse a Guta" oriental.

Situada al este de Damasco, esta gran región agrícola y residencial se sumó rápidamente a la oposición al régimen.

Pero el movimiento chiita libanés Hizbulá, aliado del régimen, logró cortar todas las vías que unen Líbano con Damasco y Guta, tomando posición en Qalamun, en la frontera entre los dos países.

"Es un verdadero giro en el conflicto", se felicitó Ahmed Mounir Mohamed, consejero del Gobierno para la reconciliación nacional. "Es una victoria del Estado sirio a nivel nacional, militar, social y regional".

Agencias EFE, DPA y AFP

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