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Forzado a lo que no quiere: mirar hacia atrás
Impulso
La noticia dio nuevo impulso a las reivindicaciones de grupos humanitarios que desde hace meses vienen incrementando la presión para que el Gobierno de Obama investigue a fondo los maltratos de prisioneros y otras presuntas violaciones de los derechos humanos cometidas durante la administración Bush.
Para mayor alegría de esas agrupaciones, el fin de semana también se supo que el titular de Justicia Holder está considerando ordenar que se investiguen las acusaciones de tortura contra la CIA... aun cuando esta medida pueda generar un conflicto con el propio Obama.
«Ya es hora de actuar contra los fundamentos de las violaciones de derechos humanos en el Gobierno anterior», consideró Jameel Jaffer, de la organización ACLU. Las investigaciones judiciales, dijo, son «un paso decisivo para reconstituir la autoridad moral de Estados Unidos en el extranjero y validar la ley y el derecho en el país».
Interrogante
A los republicanos de Bush esa idea no parece convencerlos del todo. «¿Qué efectos tendría sobre la imagen de Estados Unidos en el mundo?», se preguntó el ex candidato presidencial John McCain.
«Son asuntos de alto riesgo», coincidió el senador republicano John Cornyn. Las investigaciones contra la CIA podrían dificultar en un futuro la obtención de informaciones por parte de los servicios secretos, alertó.
Obama sabe que no puede mirar hacia otro lado. El presidente anunció por el momento su intención de averiguar por qué no se investigó de forma adecuada la presunta ejecución de varios talibanes en Afganistán por parte de un conocido señor de la guerra que apoyó la invasión estadounidense.
La milicia de Abdul Rashid Dostum está acusada de haber encerrado durante días, sin agua ni comida, a un millar de presos talibanes, y de haber matado a quienes sobrevivieron al maltrato. Las acusaciones apuntan a que la administración Bush impidió que se investigaran esas denuncias.
Agencia DPA


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