Fracaso del mercado XIX

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Tanto amigos como los no tanto preguntaron por qué nos pusimos a escribir esta larga -y nada divertida- serie de columnas sobre el futuro del mercado de capitales argentino y sus nuevas instituciones. La respuesta es: había que hacerlo. Y había que hacerlo porque no es bueno que la historia recoja que todas las voces del mercado se encolumnaron bajo la decisión unilateral del Gobierno de turno, bajo una sola idea de cómo deben ser las cosas, o bajo un exitismo sin demasiados fundamentos (y desde ya, porque creemos en lo que decimos). Porque si el proyecto fracasa, deben existir y hacerse oír los referentes morales y profesionales -no somos ni lo uno ni lo otro- que encabecen la próxima reforma del "nuevo mercado", cuando en no mucho tiempo la realidad dicte su sentencia.

Desde ya que existen opiniones en contrario y hay literatura que contradice mucho lo expuesto en estas columnas (revisamos una buena parte ella), pero cuando inquirimos a los actores del sistema (Comisión de Valores, mercados, caja de valores, etc.), los estudios justificando el cambio normativo y las proyecciones de los efectos o los resultados esperados, o tan siquiera una opinión que refutara lo aquí expuesto, sólo obtuvimos una respuesta -que agradecemos, porque así es como se hace un mercado: con transparencia y actuando de frente- que expondremos la semana que viene para que los lectores conozcan la "posición oficial".

Si en algo coincidimos todos es en que "algo hay que hacer" para sacar al mercado de capitales argentino de su proceso secular de decadencia. Pero, sinceramente, no podemos predecir que un mercado de capitales que, según la evidencia, tendería a ser más corrupto, monopólico, ilíquido, ineficiente y riesgoso -por mejor intencionados y honestos que sean, en su mayoría, sus actores, y podemos dar fe de que así es- pueda pensarse que vaya a resultar un gran éxito. Ojalá nos equivoquemos. Ayer el Dow avanzó el 0,06%, a 16.543,08 puntos.

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