22 de noviembre 2016 - 00:00

Francia: el conservadurismo se impone como opción a los ultras

París - Con una fuerte andanada de críticas y acusaciones cruzadas, los ex primeros ministros François Fillon y Alain Juppé comenzaron ayer la campaña para su duelo del próximo domingo en las primarias de la derecha francesa para elegir candidato a presidente en los comicios del año próximo.

Contra todo pronóstico, Fillon se alzó el domingo con una arrolladora victoria en la primera vuelta de la interna de su partido conservador Los Republicanos, logrando un 44,1% de los votos y superando a Juppé, que sacó el 28,5%, y al expresidente Nicolas Sarkozy, quien obtuvo un 20,6% y quedó fuera de la carrera.

En el primer día de campaña antes de la segunda vuelta del domingo próximo, de la que saldrá el candidato presidencial del partido, Fillon rechazó ayer las acusaciones de Juppé de ser "extremadamente tradicionalista" y dijo no avergonzarse por defender valores como la familia y la autoridad del Estado.

La reciente victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos expuso un enojo popular contra las élites políticas en los países occidentales, que la ultraderechista francesa Marine Le Pen, del partido Frente Nacional (FN), supo aprovechar acaparando horas en los medios locales.

El balotaje Fillon-Juppé se torna esencial para las presidenciales del 23 de abril y el 7 de mayo del año próximo porque el ganador de la derecha podría salir victorioso frente a un socialismo diezmado y una extrema derecha que va en ascenso, pero que suma detractores.

En un duelo final, la izquierda y el progresismo se inclinarían a favor del conservador que gane el domingo que viene para evitar un triunfo de la extrema derecha, tal como pasó en 2002 con el balotaje presidencial entre el conservador Jacques Chirac y el entonces líder del FN, Jean-Marie Le Pen, padre de Marine. Una reciente encuesta de BVA mostró que Fillon derrotaría a Le Pen en una segunda vuelta en 2017 por un 61% frente a un 39%.

Juppé ya descartó anoche abandonar el combate y consideró que la verdadera campaña empieza ahora. Los electores deberán elegir por un programa muy liberal en lo económico y conservador en lo social, el de Fillon, y otro más moderado, el de Juppé, visto por su contrincante como demasiado prudente como para conseguir reformar el país. Fillon quiere suprimir 500.000 empleos públicos y lograr un ahorro de 100.000 millones de euros de gasto, mientras que Juppé sacaría 200.000 puestos. Además, el primero quiere terminar con la semana laboral de 35 horas sin un máximo fijado y su adversario puso como tope las 39.

Agencias DPA y AFP

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