"Alemania no puede prosperar de forma duradera si los otros países (del euro) no prosperan", indicó Fabius. Preguntado sobre si lo que ocurre es una guerra de monedas, el ministro francés indicó que "hay una competencia feroz" entre países que se traduce en cuestiones aduaneras y también en el tipo de cambio de las monedas, y aseveró: "Tenemos un problema con el euro". Explicó que la moneda única "es fuerte" cuando Europa está en crisis, y cuando no lo está su valor sube y "nos penaliza".
Fabius reconoció que el compromiso presupuestario conseguido en la cumbre de Bruselas de la semana pasada no es el que Francia quería, pero lo atribuyó a las "condiciones muy difíciles" en que se celebró ese Consejo Europeo. "Es difícil hacer más Europa con gente que quiere menos presupuesto, como los británicos y otros", comentó. "No podemos hacer Europa solos", lamentó Fabius, y al referirse al Reino Unido, dijo que quiere actuar en la Unión Europea como en "un autoservicio".
Consultado sobre si sería bueno que Gran Bretaña saliera de la UE, el ministro francés respondió que "el Reino Unido es una gran potencia y es bueno que forme parte de Europa, a condición de respetar las reglas".
Fabius, que fue titular de Finanzas durante el Gobierno del primer ministro Lionel Jospin (1997-2002), apostó por una armonización fiscal en la zona euro y sugirió una puesta en común de la base impositiva del impuesto de sociedades. "La idea general es que si hay una moneda única tenemos que ir hacia una armonización", indicó.
Por su parte Joerg Asmussen, consejero del Banco Central Europeo (BCE), dijo que los problemas económicos de Francia no se deben al tipo de cambio del euro sino que sus razones se encuentran en el propio país, rechazando los llamados de París para fijar una meta a mediano plazo para el tipo de cambio de la moneda única.
Francia expresará sus preocupaciones sobre la fortaleza de la moneda en las conversaciones que sostendrán hoy ministros de Finanzas de la zona euro y en una cita del G-20 a mediados de febrero. Sin embargo, pese a la inquietud francesa, otros gobiernos están más preocupados por el propio estado de la segunda economía más grande de la zona euro.
"El núcleo del problema se encuentra en el interior del país y no en el tipo de cambio", dijo Asmussen. "Me alegro que el Gobierno francés haya hecho del aumento de su competitividad un tema central", agregó. Aseguró que era "extremadamente importante" que Francia cumpla su objetivo de déficit público este año. La Unión Europea tiene un límite máximo de déficit estructural del 3% del Producto Bruto Interno. "Si las previsiones apuntan a que la meta no se cumplirá, forma parte del propio interés del Gobierno de París tomar medidas adicionales", afirmó.
| Agencias EFE y Reuters |


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