14 de junio 2013 - 00:00

Francia vs. acuerdo UE-EE.UU. en pro de la industria cultural

Francia vs. acuerdo UE-EE.UU. en pro de la industria cultural
Paris - Francia reiteró ayer que bloqueará las negociaciones para definir el mandato a la Comisión Europea para alcanzar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos si no se excluye de esas conversaciones la industria cultural, en particular la creación, la difusión y la financiación de películas.

Los ministros de Comercio Exterior de la UE se reunirán hoy en Luxemburgo para debatir si otorgan o no un mandato a la Comisión para negociar con Estados Unidos, pero la ministra francesa de ese sector, Nicole Bricq, adelantó que Francia hará valer un bloqueo a menos que se excluya a la industria cultural de las negociaciones.

"Francia no dará mandato a la Comisión si ésta persiste en poner la cultura en el campo de la negociación", dijo la ministra en una entrevista publicada ayer por el diario "Libération".

Bricq considera que "la Comisión comete un error táctico, ya que cree que si llegamos a las negociaciones con esa excepción, los estadounidenses vendrán con las suyas". "Si no se excluye de entrada la cultura, existe el peligro de que los servicios culturales se conviertan en rehenes de la Comisión, una moneda de cambio. Pero la excepción cultural no se negocia", dijo.

Francia teme que un acuerdo con Estados Unidos ponga en peligro la industria cultural europea.

El miércoles, el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, afirmó que Francia utilizaría su "derecho de veto político" si la cultura y las "industrias culturales" no se excluyen del ámbito de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea.

Catorce ministros de Cultura europeos, entre ellos los de Alemania, España e Italia, apoyaron la posición francesa y firmaron juntos una carta dirigida a la Comisión Europea en la que piden que el sector audiovisual sea excluido de las negociaciones.

Además del mundo político, el tema de la "excepción cultural" moviliza desde hace meses a asociaciones y profesionales del sector. La "vocación de la cultura y del sector audiovisual hace que" no deban estar en el campo de las negociaciones de libre intercambio comercial, afirmó el miércoles en Bruselas Jean-Paul Philippotel, presidente de la Unión Europea de Radio-Televisión (UER), que agrupa radios y televisiones públicas de 56 países.

El martes, una delegación de cineastas europeos, entre ellos el cineasta francés Costa-Gavras, se reunió con el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, para pedirle que excluyera la cultura de las negociaciones, pero el diálogo no fue fructífero y los directores se declararon "decepcionados".

Costa-Gavras
, que calificó a Barroso de "hombre peligroso para la cultura europea", afirmó que si el sector cultural entra en un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos "la mitad de las películas" europeas no podrán hacerse y "habrá una uniformización del cine europeo, como hay una uniformización de las películas estadounidenses".

En Francia, cientos de artistas firmaron peticiones, en tanto una sociedad de autores, la SCAM, que cuenta con 33.000 miembros, recalcó que "cuando la cultura peligra, la democracia se tambalea".

Bricq a
firmó que Francia "no está aislada" en su posición de defensa de la excepción cultural, pero reconoció que "no todos los países (que sostienen la misma posición) están dispuestos a mostrar la misma determinación a la hora de dar un mandato" a la UE.

Otros países europeos, empezando por Gran Bretaña, obran en favor de las negociaciones con Estados Unidos, que podrían desembocar en la mayor zona de libre intercambio del mundo.

Para tratar de lograr un consenso, la presidencia irlandesa de turno de la Unión ha planteado incluir la industria audiovisual en la negociación, como propuso la CE, pero señalando tres líneas rojas para proteger la llamada "excepción cultural". La primera señala que en la negociación con EE.UU. no se verá afectado "ninguno de los mecanismos existentes en la UE" para apoyar las obras europeas, como las cuotas que garantizan la emisión en televisiones de un mínimo de programas europeos o las disposiciones que facilitan la financiación de producciones hechas en el continente.

La segunda salvaguarda protege "todos los tipos de subsidios" que recibe el sector audiovisual, mientras que la tercera pretende garantizar que la UE y sus países mantengan "un margen" para imponer más medidas de protección con vistas, sobre todo, a adaptarse al ámbito digital.

Fuentes comunitarias señalaron que éste es el aspecto que más preocupa a los países, ya que alertan de que el mercado de contenidos audiovisuales en el medio digital está en plena evolución y puede sufrir grandes transformaciones en los próximos años.

En mandatos anteriores -para un tratado multilateral de servicios o para un tratado de libre comercio con Japón-, la Unión descartó cualquier compromiso sobre su sector audiovisual, confirmaron fuentes comunitarias.

Bélgica se ha mostrado en la misma línea que Francia, mientras que otros países como Hungría y Rumanía también expresaron afinidad hacia ese tema pero sin especificar demasiado, y otros como Italia y Polonia se mantienen más abiertos y están dispuestos a discutir salvaguardas y garantías para la "excepción cultural". España, por su parte, es partidaria de proteger a la industria europea y de garantizar una "competencia razonable" con las producciones extranjeras, dijo esta semana el ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

Tradicionalmente, la base para tomar una decisión en el Consejo sobre la apertura de unas negociaciones comerciales es un "consenso entre todos los Estados miembros", a pesar de que el artículo 207 del Tratado de Funcionamiento de la UE estipula que las decisiones sobre política comercial común requieren mayoría calificada.

Francia podría vetar legalmente el procedimiento para proteger la excepción cultural teniendo en cuenta que el Consejo debe pronunciarse por unanimidad para la negociación de acuerdos en el ámbito del comercio de servicios culturales y audiovisuales, cuando esos pactos "puedan perjudicar a la diversidad cultural y lingüística de la Unión".

Agencias AFP y EFE

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