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Francisco Lombardi: aplaude el festival a un maestro peruano
Francisco Lombardi: “Me parece que ya no estoy solo. El cine peruano va creciendo, y creo que en un tiempo veremos una explosión importante”.
Este es el director peruano Francisco Lombardi, autor de "La boca del lobo", "Sin compasión", "Mariposa negra" y otras obras inquietantes, y "Pantaleón y las visitadoras", que inquietaba en otro sentido. Alto, asediado por las mujeres, padre de una joven directora, dialogamos con él en el Festival de Mar del Plata, que este año le dedica una retrospectiva homenaje.
Periodista: Usted estudió en la Argentina.
Francisco Lombardi: Sí, en la Escuela de Cine Documental de la Universidad del Litoral, en Santa Fe, la única escuela de cine que había entonces en Sudamérica. Tenía 17 años, era la primera vez que salía de mi país, vivía en una pensión costeada con esfuerzo por mis padres, entre gente distinta de la que yo conocía, recibiendo enseñanza de escritores como Juan José Saer y Hugo Gola, imagínese, a esa edad, en 1968. Tengo un agradecimiento muy grande por todo lo que aprendí en este país. Y vengo seguido a ver teatro.
P.: Claro, usted también es director de teatro. Y fue redactor en "Hablemos de cine" y otros medios.
F.L.: Así cubrí Mar del Plata 1970. Ni nos imaginábamos que ese sería el último festival en 26 años. Hace seis o siete vine como miembro del jurado, pero no recuerdo qué película premiamos. Y ahora volví con la retrospectiva casi completa de mi obra: 11 películas, de un total de 16. Y estoy terminando la 17°.
P.: Todo un record para un director sudamericano. ¿Cómo empezó su carrera?
F.L.: Con mi cuñado formamos una empresa de cortos documentales. Pero no tengo paciencia ni talento para eso. Ahí vino un golpe de suerte: logré interesar a un venezolano que alquilaba equipos de filmación, para que nos produjera un largo basado en el caso del Monstruo de Armendáriz, así le decían, que terminó fusilado siendo inocente. Entonces, una ley del general Velasco Alvarado obligaba a los exhibidores a programar durante una semana cualquier estreno peruano que hubiera. Era sólo una semana, pero con esa historia, y el título "Muerte al amanecer", nos quedamos meses en los cines limeños.
P.: Y siguió con "Cuentos inmorales", "Muerte de un magnate" (otro caso real), etc., pero ¿cómo consiguió hacer "La ciudad y los perros"?
F.L.: Un día Mario Vargas Llosa elogió mi "Maruja en el infierno". Entonces le dije que me gustaría hacer "La ciudad y los perros". Yo a los 15 años descubrí la vida con ese libro. Todo lo que me costaba leer otros libros, con ese no veía la hora de salir del colegio para seguir leyendo. Mario me dijo que los derechos los manejaba Carmen Balcells. Que hablara con ella. Hablé con ella, me tiró una cifra, y me quedé callado. El se enteró, dijo que encontraría la forma, y a los pocos días me trajo la solución: Balcells iría a porcentaje. No me importó, yo sólo quería hacer la película.
P.: ¿A él le gustó?
F.L.: Había puesto dos condiciones: leer la adaptación (sólo me pidió sacar una escena ajena al libro, y tenía razón), y ser el primero en ver la película terminada. Se la tuve que llevar a Washington, donde estaba dando clases. Por suerte le gustó, porque ya tenía fecha de estreno. Años después, con "Pantaleón y las visitadoras", sólo me dijo "Haz lo que quieras". Después le llamó la atención el protagonista, que en vez de farsesco le pareció un héroe patético. "Pero es tu estilo, me parece muy bien y no sé qué y no sé cuanto".
P.: ¿Alguien más se quejó?
F.L.: Generalmente me felicitan. Julio Ramos Ribeyro, que me inspiró para "Caídos del cielo", me abrazó. Jaime Baily, de quien hice (por encargo) "No se lo digas a nadie" me llamó enseguida, muy emocionado, para felicitarme. Cinco días después declaraba públicamente que no le gustó. Él es así. A Dostoievsky ("Sin compasión" lleva "Crimen y Castigo" a la Lima contemporánea) todavía no le pregunté.
P.: ¿Alguna vez tuvo problemas de censura?
F.L.: Siempre puede surgir algún problema. Yo hago un cine popular, quiero dejar una sensación de cómo era la época que me tocó vivir. Por ejemplo, la incertidumbre de los aprendices buscando su rumbo en la vida, la sensación de muerte, tan cercana, la corrupción social. Cuando salió una ley de amnistía hice "Bajo la piel", inspirada en la novela de Jim Thompson "Un asesino dentro de mí. Cuando terminé "La boca del lobo", basada en una masacre de campesinos, el Ministerio de Defensa me pidió que postergara el estreno. Temía que el público malinterpretara el final. Otra gente sólo vio una especie de western donde los soldados sienten que están rodeado de apaches que nunca aparecen (en este caso, en vez de apaches eran los senderistas). Pero yo sigo. Y ya no estoy solo. El cine peruano va creciendo, creo que en un tiempo veremos una explosión importante.
P.: ¿Y qué veremos del Sporting Cristal?
F.L.: Espero que otra copa, aunque ayer perdimos la punta, igual que River. Ahora casualmente estoy presidiendo la Comisión de Fútbol.
[Lombard no lo dice pero, cuando fue presidente del club, el Sporting Cristal resultó tricampeón nacional y finalista de la Libertadores].
(*) Enviado especial


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