La cautela pidió pista ayer en los principales despachos de Hacienda y Finanzas. La crisis en Brasil que envuelve al presidente Michel Temer -que algunos por lo bajo comparan con un cisne negro de proporciones inéditas- es vista por funcionarios de Gobierno como un capítulo no deseado, un impasse, en la senda de la 'normalización' financiera de la Argentina. Saben -al menos eso sostienen- que el correlato de la delicada situación no sólo será económico (por cada punto que crece Brasil, crece 0,25 puntos la Argentina), sino también financiero.
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Una primera señal en este sentido se tuvo a pocas horas de conocido el escándalo que involucra al presidente brasileño cuando fuentes oficiales confirmaron la suspensión de la licitación de títulos de la provincia de Buenos Aires por u$s500 millones (ver página 18). Dos elementos destacaron: que la provincia de Buenos Aires no enfrenta hoy restricciones de liquidez, y que por esa razón se esperará que existan mejores condiciones de mercado.
La cotización oficial del dólar subió ayer hasta los $16,27, mientras que el Merval se desplomó cerca de un 3%. Desde la Bolsa de Comercio, el contado con liquidación ascendió 38 centavos y se negoció a un precio implícito los $16,02. Otra referencia utilizada ayer en el mercado de futuros del Rofex fueron los 474 millones operados, de los cuales más del 50% fue a fin de mes a $16,12. El período más largo operado fue diciembre a $17,97 y una suba de 50 centavos. Los demás plazos subieron un promedio de 45 centavos cada uno.
Con ese panorama, en el Gobierno saben que el impacto de Brasil podría continuar en los próximos días ya que "la raíz es política" lo que amenaza con despertar alarmas a los tenedores de bonos del exterior que hacían "carry trade" y deshicieron posiciones (también golpeó a los inversores en títulos en dólares y pesos).
La lectura que nadie quiere arriesgar del todo, pero que también fue mencionada ayer en ambos ministerios, es que la crisis política de Brasil podría frenar la incipiente recuperación de la economía y que, en las magnitudes vistas ayer, la devaluación de Brasil agrava los problemas de competitividad para las ya muy golpeadas exportaciones argentinas. "Si la incertidumbre se hace un lugar nos va a afectar en términos de la suba del riesgo-país", señalaron.
En el plano financiero, la visión es que, al menos en los próximos días, el riesgo será más caro, es decir, habrá mayor aversión. Por un lado, el dato a seguir es que la deuda de u$s20.000 millones que Caputo tiene autorizada a emitir bajo jurisdicción neoyorquina y londinense esperará a una "nueva ventana", es decir a que los mercados se calmen, antes de concretarse. Por otro, hay quienes cruzan los dedos y confían en que la Argentina ha pasado a pertenecer "al grupo de Chile y Colombia" y no en el de Brasil, por lo que el incremento en la percepción de riesgo no sea tan abultado como en el hermano país.
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