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Fue el final soñado
El combinado que reunió a ingleses, galeses, irlandeses y escoceses puso de rodillas a los Wallabies
Unidos por una misma camiseta. Ingleses, irlandeses, galeses y escoceses hicieron historia al quedarse con la serie frente a los Wallabies.
Parecía que seguían con la misma tónica en este viaje que arrancó con un partido contra los Barbarians en Hong Kong y luego recorrió las franquicias del Súper Rugby y un par de combinados antes de entrar a la serie de tres partidos.
El primer test podrían haberlo perdido pero ganaron; en el segundo podrían haberlo ganado pero perdieron (casi calcado, el último penal a los postes fue para el perdedor que no pudo sumar). Wallabies y Lions llegaban al tercer y definitorio test con todo por definir.
Mientras los locales dejaron Melbourne para instalarse en Sydney en la semana previa, los Lions viajaron a la playa, a la hermosa Noosa, a unos mil kilómetros de la principal ciudad australiana para combinar playa y relax después de una eterna temporada. Mientras los jugadores surfeaban, andaban en motos de agua y recuperaban energías, el entrenador Warren Gatland tomó una de las decisiones más trascendentales de los últimos tiempos: por prime-ra vez en su carrera de 133 caps y 14 años como internacional, el centro Brian O'Driscoll era "colgado". No sólo eso, lesionado el capitán SamWarburton, de gran actuación en los dos partidos previos, se la jugó con un Alun Wyn Jones que sólo había sido capitán en tan sólo un test en su carrera.
¿Quién hubiera dicho entonces lo que terminó pasando? Los casi 40 mil hinchas británicos -entre 30 y 35 mil viajaron y el resto son los muchísimos ex patriados que viven bajo el cálido sol australiano- no salían de su asombro. Un error en la primera recepción seguramente causado por la cacofonía del estadio derivó en un scrum que los Lions dominaron (esa formación fue clave durante todo el partido). Free-kick, juego de frente con los forwards y Alex Corbisiero que cruza para el try. Y encima, el fullback Leigh Halfpenny que no erraba. Venía de paliza.
Los australianos, sin jugar bien, se fueron acercando y acortaron a 3 puntos después de un try de la nada de su apertura James O'Connor, y si bien se fueron al descanso con el envión de una aparente recuperación, los Lions se comieron la cancha en el segundo tiempo; dominaron a unos Wallabies que no podían salir de su asombro y se llevaron su primera serie del nuevo siglo.
Festejaron los Lions. Festejaron los hinchas. Festejó el deporte británico. Festejó James Bond... en realidad Daniel Craig, quien viajó desde Los Ángeles para el partido en Sydney. Festejó Warren Gatland en la tranquilidad de que su apuesta había pagado. Festejó el gran Brian O'Driscoll, a quien le hubiese encantado estar en la cancha, pero con su grandeza entendió que el triunfo también era tanto de él como de los que entraron a la cancha. Eso es un plantel.
Saldrán libros, el video y durante los próximos cuatro años se hablará de lo épico de esta gira y a medida que se acerque la próxima empezará a cautivar el interés del rugby británico. Hoy cele-bran el merecido triunfo. Y festejan porque no es habitual que ganen los Lions.


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