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Fueros e impuestos, todo en duda
• DE QUÉ SE HABLA
Se complica la existencia de Cristina de Kirchner en el Senado. Pichetto insiste con su promesa, pero el PJ podría aflojar en las bancas si algún oficialista pide desafuero. En el Congreso y las provincias creen que buena parte de la reforma es negociable.
Domingo Cavallo.
Hay un camino de salida a ese entuerto que podría dejar a la expresidenta a la imtemperie si su situación procesal sigue complicándose. Pichetto, bien leído, dijo que no votaría a favor de un desafuero sin sentencia firme; pero para votar una decisión así hacen falta dos tercios de los votos que el oficialismo sólo podría reunir si el peronismo tiene ausencias en el recinto. No se descartan desde ayer, entonces, resfríos masivos o viajes imprevistos en el PJ, para el caso en que algún senador de Cambiemos presente un pedido para desaforar a la expresidenta. La idea ya la puso sobre la mesa Elisa Carrió.
LA 125 ETÍLICA
La decisión de gravar con una tasa de 18% de impuestos internos al vino y el champán levantó una protesta en las provincias que ayer amenazaba con convertirse en guerra.
Quienes tienen el cuero más curtido en materia de pelear reformas tributarias (de uno y otro bando) están convencidos de que la reforma a impuestos internos es más un "cazabobos" de negociación que un fin en sí mismo.
Por ejemplo, el cambio sobre el vino tiene imposibilidades numéricas que apabullan. En el Senado claramente será imposible aprobarlo. En Argentina producen vino, con dimensión e impacto económico clave en sus economía regionales, las provincias de Mendoza, San Juan, Neuquén, La Rioja, Salta, Catamarca. Más recientemente Jujuy desarrolló una industria del sector que crece en porcentajes importantes. Son siete provincias; es decir, 21 senadores. ¿Alguien piensa factible aprobar una norma así? El lobby bodeguero tiene poder de fuego suficiente como para frenar esa reforma.
Además, la política no ayudará demasiado. Sin distinción de partidos, todos los gobernadores involucrados están protestando. Carlos Balter, del Partido Demócrata mendocino y aliado de Mauricio Macri, debió emitir un comunicado en el que apoya algunas de las reformas que propone el Gobierno, pero rechaza de plano el impuesto sobre el vino y el champán por impactar directamente en la economía de Mendoza.
La visión de los cambios, que Domingo Cavallo también analizó en los 90 pero en sentido inverso al actual, toma el vino y el champán como productos suntuarios, sin tener en cuenta el sostén que significan en esas provincias, especialmente el champán, del que la Argentina es exportador central.
Otro punto. Entre los tributaristas hay otra creencia esencial sobre esta reforma. En primer lugar, la técnica con la que el Gobierno presentó esta reforma tributaria llama a pensar en la posibilidad de una negociación que puede terminar deshilachándola. A diferencia de otras oportunidades, el lanzamiento no fue acompañado por la presentación simultánea del proyecto de ley. De hecho, aún no existe proyecto porque no se conoce la versión definitiva de los cambios en impuestos.
El otro punto es la certeza de que, de todas las modificaciones propuestas, lo central que interesa al Gobierno y empresarios es sólo la reforma previsional con la baja de aportes, la laboral, la posibilidad de computar el impuesto al cheque contra Ganancias y la baja de la tasa de ese impuesto para el caso de utilidades reinvertidas (tema que interesa en demasía a los accionistas y sus balances).


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