La pérdida del volumen ahorrado por los brasileños en los siete primeros meses de este año prácticamente dobla el saldo positivo del año pasado, cuando los depósitos superaron los retiros en 24.030 millones de reales (unos 6.865,7 millones de dólares). Esa fuga hizo que el valor acumulado en las cuentas de ahorros de los brasileños cayera desde 662.700 millones de reales (unos 189.342,9 millones de dólares) a finales del año pasado, hasta 648.000 millones de reales (unos 185.142,8 millones de dólares) el último día de julio. Tan sólo en julio los retiros superaron los depósitos en 2.500 millones de reales (unos 714,3 millones de dólares), lo que supone el peor saldo para el mes en los últimos veinte años.
La fuga histórica de los recursos que los brasileños tienen en cuentas de ahorros es atribuido al impacto de la inflación sobre la rentabilidad de las colocaciones financieras. Mientras que la tasa de retorno del ahorro en los últimos doce meses fue de cerca del 7,43%, por debajo de la inflación interanual (8,47%), los intereses sobre inversiones en renta fija están en sus mayores niveles en años.
La reducción del ahorro es atribuida no sólo al aumento de la inflación sino también al desempleo, que ha obligado a las familias a hacer uso de los recursos que guardaban para financiar sus crecientes gastos.
La fuga de los recursos en las cuentas de ahorros se produce en momentos en que la economía brasileña se enfrenta a una de sus mayores crisis en los últimos años, con la inflación en su más alto nivel en doce años, el desempleo en alza y las cuentas públicas con un déficit histórico. El propio Gobierno reconoce que, tras haber crecido tan sólo un 0,1% este año, la economía brasileña se contraerá en cerca del 1,5% en 2015, en tanto que, para los economistas, la reducción puede llegar al 1,8%.
| Agencia EFE |

