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Fugas a Massa, previa de asalto a la Legislatura
De los dos, Goicochea ya había movido hacia Tigre cuando Marcela Paso, intendente de su distrito, General Belgrano, se convirtió en uno de los veintiún alcaldes massistas. Alvarez, en cambio, venía de una negociación frustrada con Francisco de Narváez y de un regreso a un espacio del que nunca despegó del todo, al menos hasta el viernes: el sciolismo.
El salto de dos senadores, que en la práctica hacía tiempo no reportaban a la conducción del bloque a cargo de Cristina Fioramonti de Kunkel, deja al FpV sin número propio para poner en marcha el Senado, factor que podría poner en riesgo la táctica del gobernador de avanzar, antes de octubre, con la sanción de un proyecto para crear la policía comunal.
La llave para ese proyecto es la apertura de una discusión con Marcelo Saín, diputado de Nuevo Encuentro y autor del proyecto más puntilloso sobre la policía distrital que, sin embargo, hasta hace dos semanas era considerado inabordable por el oficialismo. Podría, ahora, convertirse en la plataforma sobre la que debatan los distintos bloques, sobre todo luego de que el massismo "archivó sus iniciativas para disparar la discusión en base al texto del sabbatellista.
Autoridades
En paralelo, la fuga hacia Massa de Alvarez y Goicochea, que reduce al FpV a un bloque de 21 senadores, plantea un escenario para la futura discusión de autoridades de la Cámara posterior a la asunción de los electos en octubre.
En el Senado bonaerense, el FpV confía que repitiendo el resultado del 11A -incluso un poco peor- se mantendrán como el bloque más numeroso, mientras que el massismo especula pegar un estirón con la jura de nuevos legisladores, más los que continúan y los incorporados de otros sectores, para crecer más allá de 16 escaños.
La cuestión accesoria es cómo se comportará el massismo si se convierte en el segundo bloque más numeroso y, en paralelo, el FpV no alcanza el número suficiente para tener quórum propio. Una ecuación inevitable es que el FR quiera ocupar la vicepresidencia del Senado, que ahora ocupa Sergio Berni, en un procedimiento cuestionado por la oposición.
No será, de todos modos, la primera vez que el oficialismo se enfrente a un Senado sin mayoría propia. Scioli, de hecho, no tiene número propio en la Cámara de Diputados y ya tuvo un bloque menor a los 23 después de la elección de 2009, crisis a la que luego se sumó el ACV del vice Alberto Balestrini. En 1997, Eduardo Duhalde también perdió las mayorías pero en manos de la Alianza.


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