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“Fumata blanca”: Cristina firmó la paz con Conferencia Episcopal
José María Arancedo
El encuentro se produjo dos semanas después de que la Iglesia Católica alertara a través de un documento sobre divisiones «irreconciliables» en la Argentina. Hasta Balcarce 50 llegaron Arancedo, titular de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y arzobispo de Santa Fe; y los dos vicepresidentes, Virginio Bressanelli (Neuquén) y Mario Cargnello (Salta). Acompañando a la Presidente estuvieron el canciller Héctor Timerman y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, quienes luego se quedaron al encuentro entre la jefa de Estado y las nuevas autoridades de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
La reunión con los obispos fue a «agenda abierta», y los religiosos aprovecharon para darle el mensaje para las próximas fiestas y entregarle en mano el documento realizado en la última Asamblea Plenaria de noviembre pasado titulado «Creemos en Jesucristo, Señor de la historia». En ese texto, la Iglesia hizo un llamado al diálogo, la paz social y la reconciliación de los argentinos, aunque también expresaron su «profunda preocupación» por algunos síntomas de la persistencia de la crisis moral y cultural.
En ese sentido, enumeraron el avance legislativo del aborto, la desvalorización del matrimonio y la familia, los jóvenes que no estudian ni trabajan, y la droga que «se extiende por el crecimiento del crimen del narcotráfico y la red de complicidades que lo sustentan». «Pensamos que ésta es una de las causas principales de la proliferación del delito y de la consiguiente inseguridad», suscribió el plenario de más de un centenar de obispos.
En agenda
Ambos sectores remarcaron la necesidad de mantener las relaciones institucionales y no romper lazos, como en algún momento ocurrió entre el expresidente Néstor Kirchner y el exjefe de la Iglesia Católica, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. La situación de Bergoglio está en agenda tanto del Gobierno como del Episcopado porque hace un año presentó su renuncia al Arzobispado más importante de la Argentina, por haber cumplido el límite de edad (75 años), y el papa Benedicto XVI todavía no designó su reemplazante.
La audiencia también había estado en medio de una polémica, porque el Gobierno la confirmó luego de que trascendiera en los medios de prensa que no había respondido al pedido realizado por la Iglesia, como ocurre cada fin de año. En ese contexto, a través de un comunicado se explicó que en un principio se concedió para el 12 de diciembre, pero debió cambiarse porque Arancedo iba a estar en El Vaticano para esa fecha.
La Presidente y la cúpula episcopal se vieron por única y primera vez el 10 de noviembre de 2011, apenas el arzobispo santafesino fue proclamado para suceder al cardenal Jorge Mario Bergoglio al frente del Episcopado argentino.


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