30 de junio 2014 - 00:49

GAFI alista enviados para roadshow antilavado

• UN AVANCE: EL PAÍS SALIÓ DE LA LISTA DE NACIONES EN SEGUIMIENTO PERMANENTE

Julio Alak, Juan Carlos Fábrega y Vladimir Putín
Julio Alak, Juan Carlos Fábrega y Vladimir Putín
 El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ya prepara el envío de una delegación a Buenos Aires como cierre del proceso que comenzó el pasado viernes en París cuando la Argentina fue retirada de la lista de países bajo monitoreo permanente por parte del organismo antilavado de dinero.

En medio de las peripecias judiciales del vicepresidente y del pleito con los holdouts, la decisión del GAFI fue una señal favorable para los funcionarios que miran con atención la cumbre de los BRICS que se desarrollará en Brasil y a la cual Cristina de Kirchner está invitada.

Tal como adelantó este diario, el avance argentino en el organismo antilavado contó con el guiño de Rusia, que actualmente preside el grupo. Una semana antes del cónclave en París, Julio Alak se había reunido en San Petersburgo con el presidente Dimitri Medvedev y con el ministro de Justicia Alexander Konovalov.

La salida de la Argentina de la llamada lista gris contó con un apoyo general que logró eludir la confrontación que por estos días se desarrolla entre las representaciones de Estados Unidos y Rusia por la situación de Crimea. Rivalidad que aporta emociones en los distintos escenarios multilaterales en los que ambos países participan. De hecho, esta última cumbre iba a realizarse en Moscú, pero finalmente Estados Unidos terció para que fuera en Francia en el auditorio de la OCDE.

A diferencia de otros países miembros del GAFI (un caso es el argentino), la delegación estadounidense no es encabezada por el organismo antilavado de ese país, sino por un representante del Tesoro que suele ser mucho más permeable a las tensiones propias de la geopolítica.

La determinación del viernes último libera a la Argentina de tener un seguimiento intensivo ante el plenario del GAFI, de modo tal que su membresía se encuentra garantizada. Al mismo tiempo, no deberá rendir más cuenta de los avances en cada reunión. En 2009, el GAFI había hecho una evaluación sobre la Argentina y encontró que de las 49 recomendaciones internacionales del GAFI, el país sólo cumplía correctamente con dos de ellas.

Para el cambio de perspectiva fue elemental la sanción de la ley antiterrorista, norma que se votó en el Congreso aun a pesar de que era rechazada por los sectores más radicalizados del kirchnerismo, habituados a protagonizar todo tipo de piquetes.

En realidad, el primer indicio de que el país tendría una buena nota llegó en la tarde del jueves y fue en un hotel cinco estrellas de la zona de Retiro. Por allí circularon abogados y empresarios del sector financiero en un foro en el cual se discuten políticas antilavado y que tiene buena llegada a la Embajada de Estados Unidos. De hecho, la conferencia central corrió por cuenta de Joel Sollier, director de Asuntos Jurídicos en la sede central de Interpol, en Lyon. El banquero Juan Carlos Fábrega, también presente, fue uno de los primeros funcionarios en conocer que el país saldría de la incómoda lista gris.

Cumbre

La visita del GAFI a Buenos Aires será la conclusión de ese proceso y la llevará adelante un grupo de enviados de distintos países (entre tres y cinco personas) que abordarán cuestiones judiciales, financieras y todas las referidas al marco regulatorio.

Para esto iniciarán un roadshow que incluirá encuentros con titulares de organismos del Estado como la Unidad de Información Financiera, la Comisión Nacional de Valores, el Banco Central y la Superintendencia de Seguros de la Nación, entre otras dependencias.

En el sector privado mantendrán encuentros con las cámaras que reúnen a los principales bancos y con abogados de estudios dedicados al derecho empresarial. Además se escuchará a representantes del Poder Judicial.

El Gobierno aspira a materializar el avance de París en la próxima cumbre de los BRICS, que tendrá lugar en julio en la ciudad de Fortaleza. Allí, Cristina de Kirchner llegará invitada por el premier Vladímir Putin.

Para el oficialismo se trata de una cita clave porque los mandatarios de Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica conversarán, entre otros issues propios de quienes aspiran a representar el 30% de la economía global, sobre la creación de un nuevo banco de fomento, posibilidad más tangible en el futuro cercano que otras iniciativas similares alentadas en la región como es el caso del llamado Banco del Sur (Unasur).

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