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“Game of Thrones” se perfila como un nuevo fenómeno
Al gusto de las sagas actuales, «Game of Thrones» sigue la historia de los Siete Reinos de Poniente, una tierra imaginaria inspirada en el Medioevo europeo.
Basada en la novela homónima de 1996, que en España se publicó con el título «Juego de tronos» en 2002, la serie sigue la historia de los Siete Reinos de Poniente, una tierra imaginaria inspirada en el Medioevo europeo -y, particularmente, británico-, y a la que se suman eventos de tierras aledañas, como el lejano norte que custodia el Muro, o los páramos más allá del mar, donde residen pueblos completamente diferentes.
Se trata de un relato que mezcla novela más o menos histórica con intriga política, sexo, violencia y una pizca de fantasía, lo que permite la inclusión de algunos seres sobrenaturales o míticos que, sin embargo y a diferencia de los productos que son tan habituales hoy en día, no son los protagonistas ni el elemento fundamental de la historia que se narra.
En un primer momento, George R.R. Martin, autor de la saga literaria que sirve de inspiración, planeaba publicar sólo tres novelas ambientadas en este universo, pero finalmente serán siete entregas, de las cuales se han publicado cuatro -todas traducidas al castellano- y se espera la quinta para mediados de julio próximo, en los Estados Unidos. En total, las novelas han vendido casi dos millones y medio de copias en el Norte, en tanto que en España se ha publicado de manera permanente, porque se agota, desde 2002 a la fecha.
Aficionado él mismo a las series, Martin ha declarado: «Sé perfectamente cómo terminará la historia. Será algo redondo, no al estilo de Lost.», un hecho que sus propios seguidores se encargan de recordarle casi hasta llegar al acoso, sobre todo por lo espaciado de las fechas de publicación de los últimos dos libros de la saga. Quince años antes de los hechos de la primera entrega, los Siete Reinos estaban separados por una guerra civil, consecuencia de las acciones del príncipe Rhaegar Targaryen, quien secuestra a la noble Lyanna Stark, despertando la ira no sólo de la familia de la muchacha sino también de Robert Baratheon, su prometido.
Los hechos se complican aún más cuando Aerys Targaryen, el Rey Loco, ejecuta salvajemente al padre y el hermano mayor de Ned Stark, lo que lleva a un levantamiento que culmina con una épica batalla, en la que Robert acaba con Rhaegar, en tanto que otra familia, los Lannister -que hasta ese momento habían permanecido sin tomar partido-, mediante la traición arrasan la ciudad capital del reino, Desembarco del Rey, y asesinan al monarca demente.
La serie televisiva -y el libro- comienza cuando Robert, después de la muerte de su mentor Jon Arryn, viaja hasta Invernalia, el reino más boreal, donde los Stark son Señores, para pedirle a su amigo Ned que se haga cargo del puesto de Mano del Rey, una especie de primer ministro.
El personaje de Ned Stark, interpretado por el multifacético Sean Bean, es uno de los hilos conductores de esta primera parte de la historia, que revela la corrupción y la decadencia del reino de su amigo Robert (Mark Addy en la pantalla), él mismo un retrato fiel de una caída inevitable. A la ecuación se suma otro elemento fundamental: la participación de Cersei Lannister (Lena Headey, la reina de Leónidas en «300», en este caso, rubia), la esposa que Robert tomó tras su ascenso al trono, para consolidar su alianza con esa familia tras la muerte de Lyanna durante la guerra.
En la tradición de su ambiciosa familia, Cersei adora el poder, pero también ama apasionadamente a su hermano Jaime (Nikolaj Coster-Waldau), verdadero padre de los tres herederos reales, un tema que disparará todas las tragedias y una nueva guerra en los Siete Reinos. En enero de 2007, la revista especializada Variety anunciaba la adquisición, por parte de HBO, de los derechos de la primera novela de Martin.
Casi en paralelo, en España aparecía el cuarto tomo de la saga, con una presentación a cargo de Alex de la Iglesia, en la que sostiene respecto del autor de la obra: «Diez años en Hollywood le permiten recoger la información suficiente para intentar lo que para todos es algo nuevo: trasladar la manera de estructurar un episodio de televisión a su formato adorado: la saga de fantasía. Cada novela es como una temporada de la serie. Cada temporada está protagonizada por varios personajes; cada personaje protagoniza un capítulo diferente. Los capítulos son siempre breves, de lectura rápida y de una duración determinada ... Diríamos que este montaje permite avanzar sin tiempos muertos, consiguiendo un ritmo trepidante».


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