Ganancias: Cristina defendió pago y cruzó a gremios en conflicto

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Cristina de Kirchner optó por pagar con un desafío el desafío de Hugo Moyano. Como respuesta a la marcha que el camionero encabezará hoy a Plaza de Mayo, la Presidente le respondió ayer con una ráfaga de imputaciones: desde neoliberal hasta, elípticamente, «caza-zurdos».

Fueron 70 minutos bravos en los que la Presidente defendió el Impuesto a las Ganancias, cuestionó la protesta sindical del moyanismo, acusó de desestabilizador al grupo Los Dragones que copó el yacimiento Cerro Dragón en Chubut y zamarreó a Daniel Scioli.

Un manual puramente cristinista de premios y castigos. En el rubro gremial, al plantear que la demanda de moyanismo es «de ricos» porque sólo el 19% de los asalariados paga Ganancias. Y al objetar el desabastecimiento, de la semana pasada, por el paro de Camioneros.

Lo confrontó, en ese sentido, con la actitud de otros gremios que negociaron paritarias sin medidas de fuerza crítica como la del clan Moyano. En el lenguaje encriptado se leyó como un guiño a Antonio Caló, jefe de la UOM, y principal rival del camionero en la CGT.

«El mundo está al borde del Titanic. Este bote en el que está la Argentina es de todos. Y veo que los principales beneficiados están tratando de pinchar el bote con la lógica del escorpión» lo sacudió, sin nombrarlo, a Moyano, a quien acusó, además, de comportarse como un «liberal».

La crisis en Chubut con Los Dragones, sindicato que es un desprendimiento de la UOCRA, también apareció en el libreto presidencial. Interpretó aquel episodio como un intento de desestabilizar al Gobierno.

«Querían que entrara a sangre y fuego la Gendarmería», dijo y acusó: «Si estaban buscando un muerto, ya lo encontraron, en un accidente», en referencia al choque en el que perdieron la vida nueve gendarmes.

La tensión con Moyano transitó territorios más ásperos. Al recordar los 10 años de la masacre de Avellaneda, en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, Cristina encontró un atajo para agitar una sospecha que sobrevuela a Moyano.

Se dirigió, primero, a Andrés «Cuervo» Larroque, la mano derecha de Máximo Kirchner en La Cámpora. Recordó su presencia en la protesta del 26 de junio de 2001.

«Vos estabas ahí también haciendo lío. Zurdo, te dirían», dijo Cristina para husmear en un denso Moyano al recordar que en 1974 «otros» andaban «cazando zurdos». Simple: una denuncia vincula al camionero con la JP ortodoxa -conocida como la «Jota Perra»- que en Mar del Plata operaba junto a sectores de la proto Triple A.

En otro tono, también se acordó de Scioli. Confirmó que le enviará fondos (ver nota aparte), pero cuestionó su gestión en la provincia. Para hacerlo, destacó la de otros gobernadores entre los que citó a Formosa, Salta, Santiago del Estero, La Pampa, Santa Fe y Chubut.

En La Plata, sin una mueca, casi en silencio, Scioli siguió la larga cáustica parrafada que le dedicó Cristina a través de los cinco LCD que tiene, siempre prendidos, en su despacho del primer piso de la Casa de Gobierno de La Plata.

-¿Cuándo nos dan la plata? ¿El jueves? -preguntó sin destinatario específico, sabedor de la respuesta, cuando terminó el discurso presidencial.

Sentado frente a él estaba el secretario de Derechos Humanos bonaerense, Guido «Kibo» Carlotto. De pie, todos atentos al mensaje, se repartían el jefe de Gabinete, Alberto Pérez; el ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía; el secretario de Transporte, Hugo Bilbao, y el titular del IPS, Mariano Cascallares.

Por momentos, durante los 70 minutos de la Cadena Nacional, cruzó comentarios con Carlotto. Pero en ningún momento se desentendió de las palabras de Cristina. Sabía -u olfateaba- que un tramo del discurso tendría que ver con la cuestión bonaerense.

Fue un episodio atípico: el bonaerense suele viajar, a la hora que sea y desde donde esté, a la Casa Rosada para cada anuncio presidencial. Ayer no fue el caso: temprano, Scioli tenía previsto asistir, pero a media mañana cambió el temario del anuncio y mutó el staff de invitados.

Al final, sólo rescató el segmento de sus desvelos: la Presidente confirmó que le enviará fondos luego de que, mañana, el ministro de Economía le eleve un informe sobre las demandas y necesidades de las provincias.

No es un dato menor: la provincia notificó al Palacio de Hacienda que necesita 2.800 millones para pagar el aguinaldo, pero Lorenzino, en un preinforme que envió la semana pasada a Olivos, especificó que con 1.500 millones la provincia debería poder completar los pagos.

En estos días, el ministro es el imán de todas las maldiciones del sciolismo.

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