Ganó Ángela Merkel y podrá afrontar la crisis sin estatistas

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Berlín - En la primera elección después de desatada la feroz crisis económica, Alemania vivió ayer un vuelco a la derecha que le permitirá a la canciller democristiana Ángela Merkel gobernar sin tener que aliarse con sus principales rivales, los socialdemócratas, que tuvieron el peor resultado de la historia. Los conservadores, que obtuvieron el 33,8% de los votos, formarán gobierno con los liberales del FDP, mucho más afines en casi todos los campos que el SPD, que postuló a Frank-Walter Steinmeier, hasta ahora ministro de Exteriores en el Gobierno de unidad que termina.

Merkel aseguró su reelección no tanto por mérito de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), que también obtuvo un magro resultado en términos históricos (el segundo peor desde 1949), sino al caudal que recibieron los liberales de Guido Westerwelle (14,9%), el único postulante que durante la campaña no ocultó que pugnará por un Estado más reducido, menores controles y más iniciativa privada.

Paradoja

Lo paradójico es que Merkel tomó distintas medidas heterodoxas para afrontar la crisis, que otorgaron más poder al Estado y a su vez significaron masivos traspases de fondos públicos al sistema financiero y a las automotrices, lo que fue precisamente criticado por los liberales.

En tanto, la debacle del Partido Socialdemócrata (SPD) hasta el 23,1% del escrutinio se explica tanto por la alta abstención (votó 71% del padrón) como por la buena elección del bloque. La Izquierda, que congrega a ex comunistas y disidentes del SPD sumó el 12,2%. En menor medida, los Verdes (10,1%) también restaron votos a la centroizquierda.

«Conseguimos el objetivo esencial: un cambio de gobierno con los liberales del FDP», dijo anoche Merkel, con un festejo discreto. Terminó así la incómoda «gran coalición» formada en 2005, cuando el Partido Socialdemócrata (SPD) quedó, contra todos los pronósticos, a sólo 6.000 votos de la CDU.

La alianza con el «socio natural» de la CDU «era necesaria para sacar adelante al país», enfatizó la jefa de Gobierno.

El cerca del 48% que suman CDU y FDP alcanza para disponer de la mayoría de diputados en el Bundestag, la Cámara baja del Parlamento, de acuerdo con el complejo sistema electoral alemán.

«No quiero ser aguafiestas, pero no debemos olvidar que hay muchos problemas que resolver en este país», remarcó la líder conservadora, que se reunirá hoy con Westerwelle.

«Asumo la responsabilidad en esta noche amarga», dijo por su parte Steinmeier, al reconocer que el SPD sufrió «una jornada triste, sin vueltas». El partido será «un duro rival del futuro Gobierno», aseguró.

Alternancia

Hasta la década del 80, el SPD y la CDU (con su versión en Baviera UCS) sumaban el 80% de los votos, y los liberales solían alternar como socio menor de gobierno. En cambio, los resultados de ayer ratificaron el crecimiento del tercer, cuarto y quinto partido, ya que los dos mayoritarios sólo sumaron el 56%.

En cambio, los neonazis del NPD no tendrán representación parlamentaria, al no superar el mínimo del 5%.

«La izquierda se ha establecido en Alemania, espero que se tome lentamente nota de ello», dijo Oskar Lafontaine, ex ministro de Finanzas de Gerhard Schroeder y líder de La Izquierda. Lafontaine rompió con el ex canciller no bien éste giró al centro en el inicio de su Gobierno, hace 10 años, y escribió el libro «Mi corazón late a la izquierda».

En algunos estados federados, sobre todo en el este, como en Sajonia, La Izquierda consiguió más del 25%.

Debates

La crítica situación del SPD ya daba anoche lugar a que afloraran debates entre un sector más pragmático y centrista y otro progresista, remarcando una tensión presente en el partido desde hace al menos cinco años.

Paralelamente a los comicios generales tuvieron lugar elecciones regionales en los estados federados de Schleswig-Holstein, en el norte del país, donde se repetirá la coalición de democristianos y liberales, y en Brandeburgo, vecino a Berlín, donde fue reelegido el socialdemócrata Matthias Platzeck.

Agencias AFP, Reuters, DPA y ANSA

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