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Gas: petroleras reclaman que se respeten contratos firmados
• DECLARACIONES DEL MINISTRO IGUACEL SUSCITAN CUESTIONAMIENTOS EN EMPRESAS
El nuevo titular de Energía viene anticipando nuevas subas de tarifas en setiembre y octubre, y apertura de la competencia, pero está generando críticas e interrogantes.
Cuestionamientos. Los recibe Iguacel, porque aún no está claro qué ocurrirá con las tarifas energéticas en lo que resta del año.
En el caso de transportistas y distribuidoras de ambos energéticos, la revisión tarifaria integral implica el ajuste semestral por índices de inflación. Si la actualización no se cumple, el Estado debe establecer en qué plazo se hará el traslado a las tarifas, incluyendo el costo financiero por el retraso. O bien debe renegociar con el sector empresario el plan de obras comprometidas cuando se autorizó la revisión integral hasta 2021. Pero está claro que no están dispuestas a aumentar menos que la inflación, aunque Iguacel dijo lo contrario en un programa de televisión.
El precio del gas es el otro problema, prácticamente el mayor por el impacto de ese valor en el precio mayorista de la energía porque más del 60% de la generación depende del fluido. En el tema, Iguacel se declaró partidario de que las productoras de gas compitan para vender el producto a Cammesa y a las distribuidoras que después lo entregan a residenciales, comercio y parte de la industria.
La propuesta no contempla que en la Argentina falta gas para cubrir la demanda porque en pleno verano se sigue importando de Bolivia y en otoño e invierno se añaden el GNL para los buques regasificadores. Dicho de otra forma, si el gas falta, no se puede competir por volumen.
Por lo que se sabe, hasta ahora Cammesa consume gran parte del gas importado que le suministra Enarsa, la empresa estatal que se ocupa de comprar a Bolivia y contratar los barcos de GNL. La gran industria que compra el producto directamente a las petroleras, no quiere pagar el gas importado, y no sería racional que la demanda residencial y de las pymes sea la que lo adquiera (aun cuando el gas importado se termine pagando con el precio de la electricidad).
La dificultad es mayor porque las distribuidoras tienen ya firmados contratos con las petroleras para el gas del período octubre-marzo, con precios más altos en dólares que los actuales, porque cuando se suscribieron esos documentos se contempló la tablita ascendente de valores que había fijado Aranguren en 2016 con la resolución 212.
Así, cambió el titular de la cartera energética pero el Gobierno está atado por la política del anterior ministro y los contratos que se firmaron en 2016 y 2017. Dentro de Cambiemos hay quienes impulsan un replanteo, como algunos referentes energéticos de la UCR, pero por ahora no son escuchados.


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