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Gazprom, símbolo ruso, dejó de ser intocable
Por vez primera, el FSB anunció públicamente la destitución de varios altos cargos debido a los fallos en la seguridad de las redes de transporte que llevaron al atentado suicida en el mayor aeropuerto del país, Domodédovo, en el que murieron 36 personas.
Es cierto que los destituidos son subdirectores de departamento, pero el propio FSB reconoció que varios generales del cuerpo también habían sido advertidos por el Kremlin por incumplimiento del deber. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, dejó bien claro tras el atentado del pasado 24 de enero que, si los fallos en la seguridad se repiten, rodarán cabezas, ya que las elecciones parlamentarias que se celebran a finales de año están a la vuelta de la esquina. Por si había alguna duda, Medvédev efectuó esta semana una visita sorpresa a la concurrida estación de tren Kíevskaya, donde no pudo encontrar ni un solo agente de policía patrullando por el vestíbulo.
Los agentes del FSB «no deben pasear y tomar té, sino trabajar como es debido», señaló un molesto Medvédev, que estaba acompañado por el jefe del FSB, Alexandr Bórtnikov, en el punto de mira de la prensa desde el ataque suicida. Medvédev recordó que la coordinación de las medidas de seguridad en las redes de transporte son responsabilidad del Servicio Federal de Seguridad, órgano que siempre ha contado con el respaldo de Putin, antiguo agente del KGB y ex director del FSB.
«¿Dónde está la Policía? En la sala no hay nadie. Lamentablemente, hasta el más trágico de los sucesos no nos enseña nada. Por ello, si el jefe de una estructura estatal no es capaz de tomar decisiones, pues habrá que relevarlo», recalcó.
Agencia EFE


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