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George W. Bush salió al “rescate” de su hermano en la carrera presidencial
A lo largo de 2015 nadie dudaba de que Jeb Bush sería uno de los favoritos del bando republicano para la Casa Blanca. Sin embargo, y pese a los millonarios gastos en campaña, va último en las intenciones de voto. La presencia del expresidente George W. Bush en un acto en Carolina del Sur logró capturar la atención.
El lunes por la noche, Jeb, que hace un año se perfilaba como el favorito para lograr la candidatura republicana, se vio obligado a sacar a su hermano a la palestra, confiado en lograr un empujón a su infructuoso intento de convertirse en la alternativa razonable a Donald Trump.
"Vi en mi hermano una tranquilidad y una convicción indestructibles, y espero que los votantes también lo vean", dijo George W. Bush en North Charleston, Carolina del Sur, que este sábado será el tercero en votar en el proceso de primarias. Fue el primer acto político en más de siete años del que fuera presidente de EE.UU. entre 2001 y 2009, y que mantuvo un perfil muy bajo desde que abandonó el poder con un índice de aprobación del 34%.
Aunque su legado es aún incómodo para el Partido Republicano, dividido sobre su intervencionismo en política exterior y la recesión económica en la que acabó su mandato, el exmandatario es muy popular en Carolina del Sur, estado que impulsó su campaña presidencial en 2000 y que también respaldó a su padre, George H. W. Bush, en 1988.
Según el diario The New York Times, la decisión de recurrir al hermano mayor no fue fácil, y no sólo por la polémica sobre su gestión, sino también por el temor de que eclipsara a Jeb, exgobernador de Florida.
Algo de eso hubo en el mitin, donde muchos votantes indecisos acudieron sólo para ver al exjefe de Estado y algunos incluso se fueron cuanto terminó su discurso y dio paso al actual aspirante.
"Yo voté dos veces por Bush, pero ahora Jeb es mi segunda opción", explicó a Ron Rash. "Al principio apoyaba a Jeb, pero no parece que tenga mucha energía. Ahora parece que empieza a conseguirla", añadió el hombre de 65 años, quien de momento prefiere a Marco Rubio.
Pero mientras George W. Bush podría reactivar la campaña de Jeb, Bill Clinton corre el riesgo de transformarse en un "lastre" para su esposa, en un factor contraproducente, según estimó el periódico Financial Times. El exmandatario, en efecto, puede ocasionar más daños que beneficios a la campaña de la exsecretaria de Estado, como de hecho sucedió en 2008. En las últimas semanas fue inoportuno en varias ocasiones.
El 7 de febrero criticó al senador por Vermont y rival de su esposa, Bernie Sanders, al acusar a él y a sus partidarios de haber sido "deshonestos o irrespetuosos" con Hillary. Luego, prosiguió con el propio mandatario estadounidense, Barack Obama, quien a su juicio no es un verdadero presidente del cambio.
Esas declaraciones aparecieron mientras su esposa se esfuerza por presentarse como la única que puede recoger la herencia del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.
En suma, un Bill Clinton impredecible en medio de un campaña en la que Hillary, según The Washington Post, se esfuerza por definir que el papel de su marido no tiene que ser el de atacar sino con darle más fuerza a sus propuestas.
Por el contrario, en el caso de George W. Bush, el rol del ataque parece funcionar, incluso si uno de los objetivos es Trump. "Estos son tiempos duros y entiendo que los estadounidenses estén enojados y frustrados, pero en el despacho oval no necesitamos incendiarios, alguien que insulte, y que refleje e inflame esa rabia y frustración", dijo. "Necesitamos a alguien que pueda solucionar los problemas y calmar nuestra indignación, y ése es Jeb Bush", subrayó.


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