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Geraldine Chaplin y su conflictivo amor dominicano
Geraldine Chaplin, como la turista francesa enamorada de la prostituta dominicana (Yanet Mojica) en el film “Dólares de arena”.
En este nuevo largometraje de Cárdenas y Guzmán se describe el drama de esta turista, cuyos problemas amorosos surgen por tensiones de clase, desigualdad y explotación. En una entrevista que ofreció a la prensa durantes el Festival Internacional de Cine de Panamá, a principios de año, Chaplin señaló que "es una historia de amor entre una vieja y una chica muy joven; entre una europea rica y una dominicana pobre. Es una película donde no se emite ningún juicio acerca de la relación sexual y maternal que existe entre ellas", añadió la intérprete sobre la nueva película de los directores de "Cochochi" (2007) y "Jean Gentil" (2010).
La relación entre ambas está signada por una fuerte contradicción, ya que si bien la turista "está locamente enamorada" de la joven dominicana, ésta sólo ve en ella un mero instrumento para lograr escapar de su situación precaria y poder viajar a Europa.
Chaplin sostuvo que a pesar de que su personaje "sabe que se trata de un amor imposible, hay una cierta ilusión que ella cree que el dinero puede comprar. Es un juego de ilusiones paralelas, porque está la de ella, que cree que una joven así puede amarla, y también la de su amante, que piensa que esa relación la sacará de ese lugar y así podrá viajar a París".
"Ellas no saben mucho la una de la otra, casi ni se conocen, pero lo que sí saben, aunque la película no lo diga, es que esta relación es algo que no puede funcionar, porque se trata de un amor que se les escurre entre las manos como si fuera arena", añadió la actriz.
La hija del célebre Charles Chaplin, a sus 70 años, agregó que "a nosotros los europeos no nos queda casi nada, mientras que en América Latina el cine es otra cosa. En general me interesa más lo que está pasando aquí con el cine de los jóvenes, como el de Lisandro Alonso en Argentina. Es un cine que se está quitando los pañales y está creciendo mucho actualmente, porque hay más talento, nuevas formas de contar historias y más invención".
La ex mujer de Carlos Saura, con quien tuvo un hijo y colaboró profesionalmente durante los 60' y 70' en películas como "Peppermint frappé (1967), "La madriguera" (1969), "Ana y los lobos" (1973) y "Cría cuervos" (1976), debutó en el cine en 1952, cuando su padre le dio un papel en su película "Candilejas", luego de haber practicado danzas y de haber participado en actividades circenses.
Geraldine Chaplin logró relevancia internacional por su participación en "Doctor Zhivago" (1965), de David Lean, y luego trabajó con directores como Richard Lester, en "Los tres mosqueteros" (1973), Robert Altman, en "Buffalo Bill" (1976) y "Un día de boda" (1978), Alain Resnais, en "La vida es una novela" (1983), y con Martin Scorsese, en "La edad de la inocencia" (1993).
"Creo que una película no puede cambiar el mundo, pero sí puede cambiar la visión que una persona puede tener del mundo", aseguró la intérprete, quien cree que las personas que hacen cine en el mundo pertenecen a "una gran familia, en la que todos tenemos la misma pasión y la misma entrega".
Chaplin no dudó en criticar al cine que se hace en Hollywood, y si bien reconoció que si le pagan bien aceptaría un papel en alguna de sus películas, aseguró que "la mayoría son productos dirigidos al común denominador más bajo e insultan al público con temas predigeridos. A mí, en cambio, me interesan más las películas que me permiten reflexionar y pensar cuando vuelvo a casa". La actriz, que acaba de filmar "Ostias" con el argentino Diego Musiak, elogió a Eugenio Zanetti, quien la dirigió recientemente en "Amapola", su ópera prima, y dijo que tiene "una pasión ingobernable por él. Lo adoro, haría lo que sea con él. Es grandioso, un director de ópera, un pintor, un viejo sabio".


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