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Gesto: Fábrega autoriza giro de dólares a bancos
En esta semana permitió a Patagonia, BBVA y Macro repartir dividendos por $ 1.000 M; unos u$s 50 M irán al exterior
La autorización se da en un momento en que todas las compañías argentinas habían recibido mayores trabas para estas operaciones: el organismo les pide, desde hace al menos una semana, que las que quieran enviar dólares a sus casas matrices calcen exportaciones por exactamente el mismo monto. La exigencia (no escrita) es fácil de cumplir para las firmas extranjeras que realizan actividades relacionadas con el comercio exterior y para los bancos que toman líneas de corresponsales, pero imposible de sortear para aquellas que sólo trabajan en el ámbito local y no tienen acceso a los mercados internacionales.
Entre el lunes pasado y ayer, los bancos favorecidos fueron el BBVA Francés, el Patagonia y el Macro. Y hace ya dos meses, el Central ya había autorizado al Santander a transferir u$s 32 millones por este concepto a su casa matriz ($ 262 millones). Se trata, concretamente, de la primera concesión que realiza el organismo oficial después de dos años duros de cepo cambiario, en los que no se les había permitido distribuir utilidades ni enviar un solo dólar al exterior.
Ayer, el Patagonia fue habilitado para girar $ 451 millones, de los cuales un 60% será distribuido a accionistas extranjeros que pretenderían recibir divisas fuera del país: unos u$s 33 millones. Simultáneamente, al Macro se le permitió repartir otros $ 596,2 millones. La entidad de Jorge Brito tiene actualmente alrededor del 20% de su capital que cotiza en Bolsas del exterior, por lo que debería enviar fuera del país u$s 15 millones. Y el lunes ya había recibido luz verde el BBVA Francés, para distribuir apenas u$s 3 millones ($ 28,8 millones) en Madrid.
Los bancos se esforzaron en proponer esta vez módicos dividendos para que fueran fácilmente aprobados por el Central y que le permitieran a Fábrega, al mismo tiempo, mostrar algún avance -aunque fuera simbólico- hacia la flexibilización del cepo cambiario. Desde las entidades pretendieron también mostrar una señal de solvencia.
Los bancos sufrían impedimentos para girar dividendos y sacar divisas del país desde que, en febrero de 2012, una estricta normativa oficial les frustró sorpresivamente repartos por más de u$s 600 millones. La ampliación que se dispuso del 30% al 75% en el requisito adicional de capital que deben mantener cuando distribuyen sus dividendos resultó, esa vez, imposible de sobrepasar para todos y abortó la posibilidad de contentar a los accionistas.
La flexibilización era algo que ya estaba en los planes de Juan Carlos Fábrega cuando, a fin del año pasado, desembarcó en el Central. Pero se dispuso, curiosamente, en una semana en la que el mercado empezó a prever que, por el pago a los holdouts y las crecientes dificultades a tomar deuda en el exterior, habrá mayor necesidad de dólares en los próximos meses y un incremento de las restricciones oficiales sobre el mercado cambiario.


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