23 de enero 2009 - 00:00

Gesto a la izquierda: Obama defendió el derecho al aborto

Washington (enviado especial) - Barack Obama parece decidido a emitir en sus primeros días de gestión señales importantes. Más allá del cierre de la cárcel de Guantánamo y el fin de las torturas (ver páginas 14 y
15), dividió aguas ayer al respaldar el derecho de las mujeres a abortar.


«El Gobierno no debería inmiscuirse» en esas decisiones, afirmó, por considerarlas del ámbito privado, lo que, de hecho, implica un aval a las interrupciones de embarazos.

Al cumplirse 36 años del fallo de la Corte Suprema en el histórico caso Roe vs. Wade, que reconoció el derecho a la privacidad en la cuestión y declaró inconstitucionales las normas federales y locales que penaban el aborto, Obama emitió una enfática declaración escrita en la que sostuvo: «

Recordamos que esta decisión (de la Corte) no sólo protege la salud de las mujeres y la libertad reproductiva, sino que también se identifica con un principio más amplio: que el Gobierno no debe inmiscuirse en nuestros asuntos familiares más privados».

Ello fue en línea con lo sostenido por el demócrata durantela campaña electoral, cuando se mostró comprensivo con todas las posturas, pero evaluó como « antinorteamericano» que el Estado interfiera en los derechos individuales.

Bajo un sol tenue y un frío soportable, en las inmediaciones del Capitolio, ayer se vio circular a centenares de manifestantes que defendían «la vida de las personas nacidas y por nacer», según señalaban en diferentes cartulinas preparadas para la ocasión. En su mayoría eran estudiantes adolescentes y hasta niños, muchos de colegios católicos, acompañados por mujeres, que además aprovechabanpara sacarse fotos con el imponente edificio del Congreso, todavía ornamentado como lo estaba para la jura del demócrata.

La postura de Obama también choca en este caso con la política sostenida por George W. Bush a lo largo de su mandato, que alentó de diversas maneras a organizaciones aquí denominadas «pro vida», a las que otorgó financiamiento. Incluso, en el Partido Republicano se esperanzaron con que la Corte Suprema se volcara hacia una postura más conservadora y emitiera otro fallo revirtiendo al de Roe vs Wade, lo que no ocurrió.

El derecho al aborto, así como lo es el cierre de Guantánamo, entusiasma al sector más progresista de los estadounidenses, que naturalmente vota a los demócratas. Si bien Obama ha dado muestras de moderación en la conformación de su gabinete y tuvo gestos amistosos hacia los conservadores, no es un detalle menor que en sus primeros días de mandato haya hecho públicos pronunciamientos y decisiones sobre aspectos tan caros a la izquierda del partido, que si bien no es mayoritaria, fue fundamental para su victoria.

Cada aniversario del caso Roe vs. Wade, el aborto es tema de presiones de uno y otro lado y de un ritual de manifestaciones callejeras y mediáticas.

El grupo catholicvote.org emitió un mensaje televisivo que mostraba un feto acompañado por el siguiente texto: «El futuro de este chico es un hogar roto. Será abandonado por su padre. Su madre luchará para educarlo. A pesar de las dificultades, él crecerá y se convertirá en el primer presidente afroamericano. Vida: imaginá el potencial».

El cardenal Francis George, presidente del Episcopado católico, envió una carta a Obama solicitándole que no modifique las políticas de Bush en torno al aborto y la investigación de células madre.

Los grupos conservadores buscan que Obama ratifique la decisión sancionada en 1984 por Ronald Reagan, revertida luego por Bill Clinton en 1993 e implementada nuevamente por Bush hijo en 2001, que prohíbe la ayuda estadounidense a organizaciones extranjeras que apoyan el aborto.

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