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Gilad Ratman: las cuevas y los túneles como pesadillas
“The Workshop”, de Gilad Ratman, representa el sistema de las fronteras internacionales, los nuevos controles migratorios que monitorean nuestros movimientos.
Su propuesta y desenlace eran algo caóticos, pero actualmente la lectura se hace más comprensible en la sede del MACBA que, con ella, inicia una serie de artistas contemporáneos que no están ligados a la abstracción geométrica, núcleo de su colección permanente, y también de importantes muestras representativas de esta disciplina.
En conversación con el artista, dice que el mundo que experimenta es fragmentado, azaroso. "Me gustan las situaciones incomprensibles, evito lo convencional, espero que al espectador le resulte intrigante". Pero hay algo más que debe saberse, tanto para su comprensión como para penetrar en el espíritu de la obra. Su curador, el argentino Sergio Edelztein, que vive en Israel, así lo manifiesta: "Hay una relación arquetípica de nuestra cultura con las cuevas y los túneles. Hay una amenaza en lo invisible de lo subterráneo, un tema que ha obsesionado al gobierno y al ejército israelí, ya que los túneles son usados por los palestinos en Gaza para evitar el embargo israelí. Todo lo concerniente a los bienes necesarios pasa por los innumerables túneles cavados en el desierto, debajo de la frontera entre Egipto y Gaza. Como en el caso de muchas otras fronteras nacionales en el mundo, los túneles son y siempre lo serán, la mejor manera de esquivar el sistema".
La obra, tal como se presenta en distintas salas del Macba, es una instalación audiovisual de cinco pantallas que retrata una travesía de un grupo que entra a una cueva en una ladera del Monte Carmel, que mira a Haifa. El grupo atraviesa cuevas, estrechos pasajes, túneles. Llega a un pozo, comienza a escalar, martilla y perfora la roca con elementos que lleva en su mochila. La luz penetra en el pozo, y uno a uno entran a un espacio limpio y luminoso que se asemeja a un taller. Acomodan bloques de arcilla, micrófonos, cables y comienzan a esculpir sus propias cabezas, insertan micrófonos en ellas, gritan hasta la exasperación, una suerte de exorcismo ante la propia imagen: es uno de los momentos más perturbadores de la instalación.
Contrariamente a la idea de que esta obra es un hecho espontáneo, es deliberadamente pensada y editada. Requirió muchas horas de grabación; el sonido ha sido diseñado, manipulado, por lo que, como Ratman declara: "lo que se ve no es necesariamente lo que sucedió. Esta es una de las razones por la que no puede considerársela un documental que requiere una narrativa coherente, lineal, ordenada.
Lo que propone "The Workshop" sirve para socavar el sistema de las fronteras internacionales, los nuevos controles migratorios que monitorean nuestros movimientos. Originado en los sistemas de CCTV (circuito cerrado de televisión), está indisolublemente ligado al estado de control donde el individuo va dejando rastros, huellas, formando parte así de un infinito archivo virtual. Con el auspicio de la Embajada de Israel, la muestra permanecerá abierta hasta el 9 de noviembre. (San Juan 328, Lun. a vie. de 12 a 19, sáb. y dom. de 11 a 19.30).


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