Elisa Carrió presentó ayer propuestas de salud para la Ciudad junto a Ricardo Gil Lavedra, Enrique Olivera y Fernando Sánchez.
Las estrategias de campaña comenzaron a cambiar en todos los partidos para ajustarse a la última semana antes de las elecciones. En esa tarea, el Acuerdo Cívico y Social no es una excepción. Por eso desde ayer comenzó a notarse un giro de Elisa Carrió y los radicales que en la Capital Federal empezaron a concentrar críticas contra la gestión de Mauricio Macri. La inventiva en ese tren llega a todo.
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El Instituto de Pensamiento y Formación Moisés Lebensohn, que depende de la UCR, lanzará hoy un libro con el título «¿Haciendo Buenos Aires?», que toma en sorna el eslogan de la gestión PRO en la Ciudad.
Allí el equipo técnico del radicalismo porteño, más legisladores y diputados, se encargan de analizar las supuestas fallas en la gestión de Macri y, de paso, lo presentan en una cena con 500 invitados para recaudar fondos para la campaña.
«Este libro es el resultado de tres informes que demostraron la falta de gestión del PRO en la Ciudad y la incapacidad del Ejecutivo porteño para gobernar». Lo explicó ayer Hernán Rossi, que preside ese instituto.
Pero no es la única crítica. Carrió también participa del avance contra el macrismo al que suma un ataque directo a Francisco de Narváez. Cubre así las dos listas que hoy complican la performance del Acuerdo Cívico y Social tanto en la Capital Federal como en la provincia de Buenos Aires.
Con De Narváez fue directamente impiadosa: «Tiene que explicar por qué se viola tanto la ley electoral y por qué se gasta tanto dinero. Él puede decir que el dinero es de él, pero un día va a venir un señor que lava dinero y va a decir que el dinero es de él. Una Argentina así va a ser peor que Colombia». Nunca hasta ahora había salido una denuncia de ese calibre desde la Coalición Cívica o la UCR contra De Narváez.
Tampoco le perdonó las citaciones del juez Federico Faggionato Márquez en la causa por la efedrina: «Las llamadas son de 2006, no son inventadas. Le tiene que explicar a la sociedad por qué hablaba con el rey de la efedrina», insistió.
Pero en los cambios de estrategia también hay cuestionamientos internos. Pocos radicales comprendieron que Alfonso Prat Gay haya explicado con crudeza hace días que el país debería volver a negociar con el FMI para solicitar nuevos préstamos y que la economía podría relanzarse a fuerza de utilizar el déficit público.
Entendible como razonamiento de un futuro ministro de Economía, se comparta o no, pero peligroso de explicar en medio de una campaña legislativa, sobre todo cuando ese mismo partido exigió a los Kirchner desde hace años mantener la disciplina fiscal y denunció la multiplicación del gasto.
De ahí que hubo algunos pedidos para que el primer candidato de Carrió moderara algunas explicaciones sobre sus ideas económicas.
Carrió y el radical Gerardo Morales dieron también otro giro en un tema que parecía terminado: la difícil relación con Julio Cobos después de la foto que el vicepresidente se sacó en su despacho junto a De Narváez. «Ayudaría que se saque fotos con los candidatos del Acuerdo Cívico y Social para que la gente no se confunda», dijo ayer Carrió en una conferencia de prensa en un bar del barrio de Palermo, al presentar la propuestas de salud de su partido.
«Yo no me voy a sacar una foto con Cristina de Kirchner, o si voy a Santa Fe no me voy a sacar una foto con el Lole, porque son actitudes confusas», agregó Carrió.
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