El estadounidense Lucas Glover dejó de ser un golfista semidesconocido, al ganar uno de los abiertos estadounidenses de golf más insólitos que se recuerdan, por la persistente lluvia. Pero a partir de este instante glorioso, la vida profesional y personal de Glover, de 29 años, ya nunca será igual. El golfista, que juega sin guante en la mano izquierda -una decisión contraria que a él le aumenta las sensaciones-, posó ayer con el trofeo en el piso 86 del mirador del Empire State Building, en Nueva York.
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