16 de noviembre 2018 - 07:57

Glovo cambia: venderá y enviará productos desde locales propios

• LA MULTINACIONAL ESPAÑOLA ENFRENTA RECLAMOS LABORALES
Anunció en Madrid la apertura de su primer supermercado digital. Y hará lo mismo en ciudades como Buenos Aires y Lima. Será vendedor y repartidor.

Global. Glovo tiene en España y Argentina el mismo conflicto laboral.
Global. Glovo tiene en España y Argentina el mismo conflicto laboral.
Alentados por el desarrollo de la tecnología, los servicios se globalizaron con mayor facilidad. Pero también se globalizaron sus virtudes y defectos. Uno de estos casos es el de Glovo, la startup española dedicada al reparto de mercancías que desembarcó este año en el mercado argentino.

La empresa presentó ayer en Madrid su proyecto más innovador: "Super Glovo". Pese al nombre, no significa que sus repartidores volarán para entregar pedidos. Se trata de un cambio en el modelo de negocio, ya que en lugar de repartir productos de terceros prevé abrir supermercados propios. Y se dedicará a vender (y entregar) las mercancías que comprará directamente a proveedores mayoristas.

La primera experiencia arrancó en Barcelona y ahora continuará con un local en el barrio madrileño de Tetuán. Pero el plan -según anticipó ayer Oscar Pierre, CEO de Glovo- es abrir locales propios en todas las ciudades donde la multinacional ofrece sus servicios. En América latina esto implicará desarrollar el proyecto en Lima (Perú), Santiago de Chile y Buenos Aires, precisó.

Los supermercados, según se informó, serán virtuales 100%. Es decir, no atenderán al público, tendrán una cantidad limitada de productos (alrededor de 1.000) y se manejarán a través de la aplicación el teléfono móvil. Según la experiencia recogida hasta el momento en España, el producto más demandado es el hielo. También ofrecen productos frescos, como frutas y verduras, y bebidas.

La empresa de envíos que arrancó como una aplicación para móviles fue fundada en 2015. Actualmente está en 75 ciudades de 20 países y es -según los expertos de la Península- una de las startups españolas más exitosas de la economía digital. En España tiene un plantel estimado de 8.000 repartidores o "riders".

Pero su internacionalización también se da en otro aspecto más polémico. Es el que tiene que ver con la relación laboral que la empresa mantiene con los repartidores. El conflicto reside en que todos revistan como trabajadores autónomos. Pero reclaman ante la Justicia del trabajo ser considerados como personal en relación de dependencia.

En este punto, la discusión está casi calcada en Buenos Aires, donde también involucra a su competidor más directo, la multinacional colombiana Rappi, que opera con el mismo sistema para envíos de productos.

Mientras en España esperan una resolución de los tribunales laborales, el CEO de Glovo ensayó ayer una argumentación curiosa para justificar su modo de contratación globalizado de los riders: "Estarían obligados a acatar órdenes, a estar donde nosotros les digamos, a vestir como nosotros les digamos. Tendríamos una serie de derechos que como empleador nosotros ahora mismo no tenemos". En Argentina los repartidores ya armaron su propio sindicato para reclamar por sus derechos laborales. Y lograron que la CGT apoye sus planteos. Además de involucrar las prácticas de contratación de Glovo y Rappi, agregan a los choferes de compañías como Uber y Cabify.

En tanto, Glovo también suma localmente otra situación polémica: factura sus servicios en dólares en las tarjetas de crédito de los clientes. Esto generó malestar y críticas entre los usuarios.

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