Washington - La automotriz estadounidense General Motors vendió su marca Saab a su par sueco Koenigsegg, según anunciaron ayer ambas compañías. La operación será financiada en parte con u$s 830 millones proporcionados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI).
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Fritz Henderson, presidente y CEO de General Motors, dijo que el acuerdo de venta prevé que GM siga fabricando el modelo 9-4x para la compañía sueca y que el fabricante estadounidense renunciará al 75% de la deuda de Saab con su casa matriz, equivalente a u$s 11.500 millones.
«Nuestra empresa proporcionará apoyo a Saab en términos de ejes motor y otras tecnologías», explicó Henderson. Saab siempre tuvo pérdidas desde que fue adquirida por GM hace veinte años, pero para el ejecutivo la marca tiene «un excelente atractivo, clientes y concesionarios muy leales, pero se nos acabó el dinero cuando estábamos a punto de lanzar la nueva generación de Saab», aseguró el ejecutivo, quien confió en que proporcionarán al comprador, «productos y tecnología selectos que les darán una oportunidad de tener éxito». Asimismo, para 2009 GM prevé que esta marca pierda u$s 383 millones.
Requerimiento
Sin embargo, la ministra de Economía de Suecia, Maud Olofsson, declaró en Estocolmo que aún «desconoce la fortaleza financiera efectiva del comprador». Para el futuro de Saab, que cuenta con 3.400 empleados, es «absolutamente necesario que los nuevos dueños dispongan de capital suficiente», aseguró Olofsson. Recién después de una investigación de los compradores, así como del proyecto que se proponen con Saab, el Gobierno decidirá sobre la posibilidad de un aval.
Koenigsegg, que fabrica de manera artesanal automóviles de lujo, produjo el año pasado 18 vehículos deportivos, de los cuales ninguno costó menos u$s 969.000.
Henderson también informó que GM reducirá este año su cuerpo directivo un 34% lo que dijo que será «un cambio significativo» para la empresa. Con respecto a las ventas de automóviles en los Estados Unidos, comentó que el mercado parece estabilizado en este momento y que el programa de ayudas aprobado por Washington para cambiar viejos vehículos por nuevos podría impulsarlas un 10%.