16 de octubre 2013 - 00:00

Gobernadores ya juegan en interna de la bancada K

Juliana Di Tullio y Eduardo Duhalde
Juliana Di Tullio y Eduardo Duhalde
Daniel Scioli tuvo un curioso récord durante buena parte de su mandato como gobernador de Buenos Aires: no contó en casi ningún momento con diputados nacionales que le respondieran dentro de la bancada oficialista.

No fue por falta de bonaerenses que le respondieran al PJ en la Cámara, los mismos que fueron el puntal de Eduardo Duhalde en su interna con Carlos Menem, sino el resultado del armado que el kirchnerismo hizo de las listas de diputados nacionales.

Esa situación comenzó a cambiar en estos meses.

Tras la salida de Agustín Rossi de la jefatura del bloque kirchnerista de Diputados los estilos comenzaron a cambiar.

Por lo pronto, ya casi no hay convocatorias a reuniones de bancada como las que se usaban para disciplinar y concentrar a la tropa antes de las votaciones o como ejercicios de catarsis.

Esos encuentros sirvieron para que los diputados oficialistas recibieran las instrucciones de la Casa Rosada y fueron testigo del crecimiento de subbloques, como el de La Cámpora tras las últimas elecciones.

Toda esa realidad cambió y posiblemente no vuelva a estabilizarse hasta 2015.

El último encuentro del bloque fue poco antes de la votación del Presupuesto nacional 2015. Allí habló Juliana Di Tullio, explicó la estrategia de votación del proyecto y los puntos más duros de la Ley de Emergencia Económica y las prórrogas de impuestos. Esta vez no hubo debate; ni siquiera se escucharon demasiadas preguntas.

Quienes concurrieron a ese encuentro sabían que, para muchos, sería quizá la última reunión de bancada y las últimas sesiones en Diputados.

Los diputados que se van saben que en medio de la campaña, con el resultado de las PASO proyectándose sobre la elección del próximo 27 y el trauma que puede suponer el recambio de bancas del 10 de diciembre, quizá no tengan otra oportunidad de visitar el recinto y lograr que se sancione alguno de sus proyectos pendientes, una gentileza que suele otorgarse a los que se van, quedan afuera y no renuevan banca.

Como la sesión para votar el Presupuesto 2014, la Ley de Emergencia y los impuestos fue especial y no una ordinaria, ni siquiera pudieron incorporar los pedidos de cada diputado, ya que en ese tipo de sesiones sólo se debaten los temas incorporados a la especial.

En medio de ese ambiente, la cobertura política para muchos ya no la aporta el Gobierno sino los gobernadores.

Los diputados, que durante años miraban antes a la Casa Rosada que a su provincia, ya cambian de rumbo, aunque en lo formal la bancada siga unificada.

Scioli, como garante de la campaña, pasó de no tener diputados a ser referente de ese realineamiento. Y sin haber pasado por una elección, lo que parece su mayor logro.

No es el único, ya que el resto de los gobernadores talla hoy mucho más que hace seis meses en las pujas dentro del Congreso, algo que por otra parte es la constante de cualquier parlamento en el mundo.

Más ocupado en esa realidad está Julián Domínguez. En la actualidad funciona como el jefe real del kirchnerismo en Diputados y muchos asignan a esa realidad el éxito que el Gobierno tuvo en apurar la votación de todas las leyes que necesita para este año (quizá también para 2014), pero al mismo tiempo debe atender de cerca la interna bonaerense que alimenta el grupo más fuerte del bloque oficialista.

Está claro que el cambio de jefes y la rotación del bloque peronista son un clásico de todo fin de mandato. El problema es que esta vez la salida de ese debate podría no darse en diciembre con el recambio y la elección de nuevas autoridades en los bloques, sino prolongarse hasta 2015.

Con los gobernadores ordenando dentro de la bancada y la sucesión de Cristina de Kirchner lanzada, la transición hacia un nuevo jefe podría demorarse más de lo pensado.

R.R.

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