- ámbito
- Edición Impresa
Gobierno devalúa informe del FMI sobre inflación
Christine Lagarde
Para el equipo económico, las declaraciones del chileno en conferencia de prensa en la clausura del evento, cayeron como un baldazo de agua fría. Inmediatamente después de escucharlas, Boudou pidió instrucciones desde la capital norteamericana a Buenos Aires. Sabiendo que la relación entre las declaraciones de Eyzaguirre y la misión del FMI que está en la etapa final de la elaboración de un paper sobre la medición de la inflación en la Argentina sería inminente, Boudou consensuó con el Gobierno la posición final que ayer se desplegó en el país. Por un lado, Ana María Edwin, la directora técnica del INDEC, salió de gira mediática despotricando contra el Fondo y su ideología. Tanto el contenido como la forma de declarar fue elaborado oficialmente antes de la salida de Edwin a los medios.
Estrategia
En paralelo, otros miembros del equipo económico comenzaron a dar forma a lo que el domingo se había resuelto sobre el tema: plantearle al organismo que su trabajo sobre el IPC nacional sólo sería tomado como una recomendación general y no como una obligación de medidas a adoptar. «Si Eyzaguirre ya plantea que le cree a las consultoras, para qué nos vamos a tomar en serio el trabajo del Fondo», se quejaba ante este diario un alto integrante del equipo económico.
La última misión del FMI que había trabajado en la Argentina para la elaboración del indicador se había despedido con cordialidad de los funcionarios argentinos en Buenos Aires el 11 de abril pasado. Durante ocho días corridos, sin contacto con el resto del mundo, unos 6 técnicos del organismo trabajaron con referentes del INDEC elegidos especialmente por el Gobierno para elaborar «recomendaciones específicas sobre el diseño y la metodología» para el nuevo índice de inflación. En general, se aseguraba en Washington, los enviados trabajaron en Buenos Aires sin mayores problemas. Sólo hubo algún tipo de negociación política, para que el trabajo final sea presentado en sociedad después de las elecciones del 23 de octubre próximo, situación que fue avalada por la conducción de Lagarde. Tan bueno fue el clima, que incluso con la firma del encargado de la misión del FMI, el asesor del Departamento para América Latina, Carlos Medeiros, se publicó un comunicado el 11 de abril donde se aseguraba que se agradecía «la hospitalidad y extensas conversaciones con funcionarios del INDEC».
En la gira por la Argentina, los hombres de Eyzaguirre también se reunieron con referentes de las mediciones de las provincias de Jujuy, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Aparentemente, aquí habrían surgido los problemas para los enviados del FMI. Las mediciones de estos cuatro distritos (especialmente Santa Fe y Mendoza, gobernadas por Hermes Binner y Celso Jaque, respectivamente), tendrían resultados radicalmente opuestos a los del IPC nacional, y serían inconsistentes para ser mantenidas en convivencia técnica pacífica. Lo que habrían visto los técnicos del FMI, y le contaron luego a Eyzaguirre, es que las mediciones provinciales se acercarían más a las estadísticas privadas que a las nacionales. Esto habría sido luego de lo que motivó las declaraciones del secretario para el Hemisferio Occidental primero, y la ira del Gobierno argentino después.
En la delegación argentina se recordaba con cierto malhumor y sorpresa, que tanto Edwin como el número dos del INDEC, Néstor Itzkovich habían tenido una reunión en Washington de camaradería con los técnicos que habían trabajado en Buenos Aires, y que la percepción del encuentro había sido positiva y de buena predisposición. Luego las palabras de Eyzaguirre borraron las sonrisas de los dos funcionarios.
Ya en Argentina, Boudou se encargó de lanzar munición gruesa contra el organismo, asegurando que «no necesitamos consejos del Fondo Monetario ni el Banco Mundial, sino escuchar siempre al pueblo y dar respuestas hacia adentro».
Desde el ala política del Gobierno nacional también se analizó la cuestión. Algunos colaboradores presidenciales para la campaña presidencial, se apuraron a diseñar para plantear al público a partir del miércoles, avisos de propaganda a favor de la candidatura de Cristina de Kirchner y Amado Boudou, con nuevas embestidas contra el FMI. Se concentrarán en las supuestas recomendaciones del organismo en la reunión de Washington para los países en crisis, comenzando por Grecia. Según los analistas políticos del Gobierno, hablar en contra del FMI hoy en la Argentina atrae votos y coloca al oficialismo en una discusión que quiere dar. Por otro lado, criticar las recetas del FMI, modifica el panorama de discusión económica en campaña, lejos de la inflación.


Dejá tu comentario