12 de noviembre 2015 - 00:11

Gobierno hacia el balotaje, o un anuncio por semana

• LAS AGENDAS DEL EJECUTIVO Y DE LA CORTE.
• SINTONÍA SUBTERRÁNEA Y LECTURAS LATERALES DE DOS FALLOS CLAVE.

Miguel Galuccio, Cristina de Kirchner y José Manuel de la Sota
Miguel Galuccio, Cristina de Kirchner y José Manuel de la Sota
Un anuncio rutilante por semana es la camino que eligió el Gobierno para dejar atrás el sacudón de la noche del 25 de octubre. La estrategia apela directamente a los avatares judiciales. La elección de ese ámbito no es aleatoria: para el núcleo duro del oficialismo los tribunales y la economía son las dos subtramas que han acompañado toda la campaña en la segunda mitad del año y que ahora además de persistir por separado, también demuestran que pueden fundirse: el fallo de la Corte Suprema sobre la confidencialidad del contrato entre YPF y Chevron es la prueba más tangible.

En la primera semana tras la primera vuelta electoral Cristina de Kirchner nominó para la Corte Suprema a Domingo Sesín y a Eugenio Sarrabayrouse. En la segunda semana fue el turno de la Auditoría General de la Nación, donde destinó, en medio de un estallido en el Congreso, al viceministro de Justicia Julián Álvarez y al titular del Banco Nación Ignacio Forlón. En la semana actual, que caduca mañana, el oficialismo extendió las sesiones del Congreso hasta el 9 de diciembre y designó a Nicolás Soler como nuevo representante ante el Consejo de la Magistratura. La semana próxima promete no ser la excepción, o al menos es lo que se desprende del encuentro que organizó la presidente en el ocaso del martes en Balcarce 50.

Las nominaciones de Sesín y Sarrabay-rouse tienen por ahora un efecto diferente entre sí. El primero ha realizado las relaciones públicas necesarias para lograr un alto grado de apoyo en el peronismo del Senado lo cual era su destino original. En cambio el segundo despliega un estilo más conservador porque ya se ha acostumbrado a que quienes deberían avalarlo (el radicalismo) digan a diario que no votarán pliegos para la Corte. Además, si Mauricio Macri fuera presidente, para el juez de la Corte cordobesa será más sencillo aglutinar al PJ de la Cámara Alta. Un pronóstico formulado cerca de José Manuel De la Sota bajo la premisa de que el alcalde porteño recibió un reporte favorable sobre Sesín y sus ideas.

El origen del ticket Sesin-Sarrabayrouse tiene su explicación en el teléfono rojo que vincula a la Corte con Balcarce 50. Ambos candidatos tuvieron el visto bueno de Ricardo Lorenzetti cuya sintonía con el Gobierno tuvo por finalidad evitar nuevas avanzadas del oficialismo a cambio de una temporada electoral sin fallos que pudieran afectar el rumbo de la macroeconomía. Ni el fallo de Chevron ni el de la semana pasada referido a la ley de subrogancias interrumpe este proceso de paz que podría coronarse antes de fin de año si Ricardo Lorenzetti logra ubicar al cortesano Diego Martínez como nuevo administrador general del Poder judicial.

En cuanto a los jueces suplentes el oficialismo logró el cometido original: validar la presencia de Laureano Durán como juez electoral bonaerense, un perfil neutral de la familia judicial fue la opción elegida ante el temor de un avance de otros jueces más vinculados a ligas opositoras en el juzgado más decisivo tras la muerte de Juan Manuel Blanco. En paralelo, por las contiendas por los subrogantes en Casación, el kirchnerismo logra despedirse antes de que la propia justicia argentina fulmine el pacto con Irán. El bonus track que contiene el fallo de la Corte es que le da el poder de definir las subrogancias a la Magistratura y no a las cámaras federales que para el Gobierno representan la idea más acabada de lo que denomina "corporación judicial".

Respecto a Chevron la lectura precisa de otros matices. El gran perjudicado es Miguel Galuccio, CEO de la petrolera y artífice del contrato firmado con la petrolera estadounidense. El CEO tuvo una reunión con gobernadores petroleros cuatro días antes de la primera vuelta electoral en un coqueto hotel de Avenida Alvear en la cual se habló de nuevas oportunidades tras cambios en diversas dependencias ministeriales tras el 10 de diciembre. Aspectos que Daniel Scioli habló ayer con Galuccio (Ver nota en pág. 7).

Siempre hay lugar para esquirlas no tan fáciles de percibir, como ese giro que tiene el fallo que asegura que YPF es lo mismo que el Estado argentino que es lo que dicen los abogados de los hold outs que argumentan frente a Thomas Griesa (cuyos clerks están en Buenos Aires) en su sala de audiencias de South Manhattan y que están deseosos de arremeter contra las acciones de la petrolera. Más allá de este dato inquietante, el contrato con Chevron se conocerá cuando ya el oficialismo se haya retirado.

Estos fallos que conmueven a políticos y empresarios aparecen al mismo tiempo que otros que están más solapados pero que son elementales para entender el diálogo entre un gobierno que se retira y la máxima esfera judicial. La semana pasada la Corte volvió a recordar que los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) son sólo para ocasiones extremas, fallos que se complementa con otro de 2014 que reclama que el Congreso recupere las facultades delegadas. La combinación de ambas determinaciones coloca al Congreso como eje del momento político que viene a pesar de que algunos socios del alcalde Macri aseguren que de ser presidente gobernará a tiro de decreto.

La agenda propositiva del Ejecutivo en materia judicial es visible y tiene por finalidad mostrar hiperactividad tras un resultado que era inesperado. Pero gran parte de sus motivaciones pasan por esa cuidada sintonía con el despacho de Ricardo Lorenzetti quien, en un giro de alta política, juega para su platea con fallos que a nivel superficial son reveses para el Gobierno cuando en realidad están rubricados por un cálculo muy fino que sólo aparece en los detalles.

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