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Gobierno insiste en que cirugía de Cristina fue ‘‘transparente’’
Cristina de Kirchner
Mientras la Presidente realiza actividades mínimas y se mantiene, por el momento, la fecha de su reincorporación el próximo 24 de enero, fue uno de sus funcionarios más cercanos quien salió a defender cómo se había manejado públicamente su tratamiento. Acompañada por sus hijos y con muy pocas visitas -hasta donde se pudo saber, sólo Parrilli estuvo en la quinta presidencial ayer-, Cristina de Kirchner se recupera de una operación en la que se le extirpó toda la glándula tiroides. En consecuencia, se espera que en los próximos días presente un cuadro de hipotiroidismo -fatiga, sueño, debilidad, entre otros síntomas- hasta que su cuerpo termine de eliminar las hormonas producidas por la glándula removida y se le empiece a suministrar levotiroxina, el medicamento que reemplaza lo producido por el órgano extirpado. Éste es el modo en que normalmente se recuperan los pacientes de estas cirugías.
Más allá del bajo perfil que mantiene el Gobierno respecto de la recuperación de la mandataria, el secretario general de la Presidencia salió a defender el manejo oficial del tema. Un día después de que se difundiera el facsímil con el primer análisis citológico que se le realizó a la jefa de Estado en el laboratorio Diagnóstico Maipú, Parrilli, quien estuvo a cargo de todo el operativo que se montó en torno a su cirugía, enfatizó que «absolutamente todo fue informado de acuerdo a lo que ocurrió».
Según el funcionario, fue la propia Presidente quien dio
la orden de que su operación fuera tratada con «total transparencia», más allá de que, desde que se conoció la noticia el 28 de diciembre pasado, los informes tanto del Ejecutivo como del Hospital Universitario Austral en el que se realizó la cirugía siempre fueron parcos y breves. En este punto, Parrilli respaldó el accionar del principal responsable de la Unidad Médica Presidencial, Luis Bounomo, y resaltó que el médico «ha hablado a través de los comunicados todo lo que técnicamente debía expresar».
Rango
Bounomo, que en la Unidad Médica Presidencial depende directamente de Parrilli, es cirujano, se recibió con diploma de honor en la Universidad de Buenos Aires y desde 1985 concentró su actividad en Santa Cruz, donde conoció a Néstor Kirchner y después se convirtió en su médico oficial. Pero fue Cristina de Kirchner quien oficializó su puesto como «médico presidencial» y le dio rango de jerarquía de secretario por decreto en 2007, cargo que revalidó después de la muerte de su marido en octubre de 2010.
El Gobierno respondió así a la oleada de críticas, dichos y suposiciones que generó el cambio de diagnóstico de la Presidente, a quien en un principio se le informó que tenía un carcinoma papilar en el lóbulo derecho de la glándula tiroides que resultaron ser en el análisis patológico posoperatorio adenomas foliculares no cancerígenos ubicados en ambos lóbulos. Según se remarcó desde un principio, el error en el diagnóstico fue calificado como un «falso positivo», que se da apenas en el 2 por ciento de las punciones citológicas en este tipo de casos.
En este punto, Parrilli defendió el modo de proceder de todos los médicos que intervinieron en el análisis patológico y la operación, y destacó que «no hubo error, felizmente, ese 2 o 4 por ciento de falsos positivos se dieron en el caso de la Presidente». Menos suerte tuvieron los responsables de Diagnóstico Maipú: su director, Jorge Carrascosa, remarcó ayer que era la primera vez en 22 años que se realizaba en el laboratorio un análisis que diera como resultado un «falso positivo».


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