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Gobierno negocia transición en medios con DNU de Kirchner
• El Senado se prepara para ratificar decreto del ex presidente que prorrogó por 10 años licencia de radio y TV
Luis Petcoff Naidenoff
Ya comenzaron, entonces, los intentos por lograr esta segunda opción, a pesar de los discursos presidenciales. En el Senado, casi por coincidencia, apareció un elemento que el kirchnerismo quiere usar en ese proceso: la ratificación del decreto de necesidad y urgencia 527 que Néstor Kirchner firmó el 20 de mayo de 2005 por el que suspendió por 10 años el plazo de caducidad de las licencias. Fue un regalo a las empresas de medios que por entonces no parecían enemigas del matrimonio.
Ese decreto ya había sido ratificado en Diputados, resta sólo el Senado para concluir el trámite. Y allí dormía hasta que el jujeño Guillermo Jenefes le pidió a Miguel Pichetto que apurara el tratamiento para la ratificación definitiva.
Objetivo
La intención publicitada era precisamente garantizar a las empresas que durante la transición en la que deberán desprenderse de las unidades de negocio (algo que aún no tiene fecha cierta porque antes debe constituirse la autoridad de aplicación, que el miércoles en La Plata anunció Cristina de Kirchner), la situación legal de las licencias de radiodifusión está resguardada. Una señal de calma en medio de la guerra, pero también una herramienta de negociación del Gobierno con los medios a los que les garantizó un horizonte de 17 años y ahora se los recortó a uno.
Así, el pedido de Jenefes fue incluido en el plan de labor de la sesión del miércoles pasado, aunque Miguel Pichetto dejó claro desde el comienzo que el debate podría pasar para la próxima semana.
En medio de la discusión por la «fe de erratas», Pichetto prefirió no alimentar más el incendio en el recinto y prefirió que el debate por la ratificación se postergara hasta el miércoles. De paso, mientras tanto, se volverían a chequear con la Casa Rosada los alcances que podría tener votar ahora el DNU de Néstor Kirchner, justo después de la ley de medios.
El radicalismo tampoco se mantuvo al margen en este caso. El formoseño Luis Petcoff Naidenoff ya prepara una artillería para cuestionar en la próxima sesión por qué Kirchner apeló a un DNU en 2005 para decidir sobre una cuestión que podría haberse sancionado por ley sin inconvenientes.
Y le recordará al Gobierno, precisamente, lo que dijo sobre la situación de los medios y la necesidad de dar previsibilidad a las inversiones en los considerandos de ese decreto.
La pregunta, de todas formas, es hasta dónde la ratificación parlamentaria de ese decreto de necesidad y urgencia (la que le da fuerza de ley), después de la sanción del nuevo régimen de sistemas audiovisuales, no servirá de argumento para alimentar las presentaciones judiciales que las empresas ya preparan para resistir la obligación de desprenderse de radios y canales de cable o aire.
Para los Kirchner, en 2005, los efectos de la crisis aún golpeaban a los medios de comunicación a los que había que asistir para garantizar, según los considerandos del decreto, que pudieran continuar prestando un servicio de utilidad pública.
De hecho, un párrafo de esos considerandos resulta elocuente: «Que en la actualidad, pese a haberse superado la etapa más difícil de la crisis, la situación de los medios audiovisuales necesita un horizonte de previsibilidad que involucre los plazos mínimamente necesarios para recomponer su situación económico-financiera».
Suspensión
Ese «horizonte de previsibilidad» hizo que Néstor Kirchner suspendiera por 10 años los plazos de vencimiento de las licencias de radiodifusión. Claro que por entonces, el Gobierno pasaba por una luna de miel con las grandes empresas de medios y nadie pensaba en una nueva ley de radiodifusión que declarara la incompatibilidad para operar medios que ahora obligará a que muchas deban desprenderse de unidades de negocio.
De ahí que la ratificación del Decreto 527/2005 cayera a medida para el kirchnerismo en un momento en el que ya comenzó la transición desde la situación actual de las licencias hacia el nuevo esquema que impone la ley de medios. Así, hubo licencias de televisión que pasaron a tener un horizonte garantizado de 17 años.


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