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Gobierno pide ley de precio único para el papel de diarios
Cristina de Kirchner junto a Aníbal Fernández y bajo el retrato de Juan Perón en el acto sobre Papel Prensa en Casa de Gobierno.
La jefa de Estado dijo que impulsará estas iniciativas «para encauzar esta situación que lleva 33 años con prácticas desleales e infieles». «Como creo en la división de poderes», afirmó la mandataria al anunciar que llevará la investigación «Papel Prensa, la verdad» a los «estrados judiciales». Luego dijo que enviará «al otro poder del Estado en el cual somos minoría, un proyecto de ley cuyos ejes fundamentales serán declarar de interés público la producción de pasta celulosa y papel de diario, su distribución y comercialización».
La Presidente apuntó en la presentación en la Casa de Gobierno a dos cuestiones clave: la compra de Papel Prensa y la utilización diferencial del papel con «ventajas competitivas».
El acto sirvió además para un dato central: la reivindicación total dentro del gabinete nacional, donde tiene varios cuestionadores y otros tantos enemigos directos, de Guillermo Moreno. El secretario de Comercio Interior, el responsable máximo del informe sobre Papel Prensa, vivió la jornada como un verdadero anfitrión, recibiendo las felicitaciones cruzadas de la mayoría de los presentes, olvidando el rol secundario y gris al que estaba confinado cada vez que en la Casa Rosada se abrían las puertas para los grandes anuncios. Moreno llegó temprano al salón Galería de Patriotas Latinoamericanos del primer piso de la Casa Rosada, donde se dispusieron cuatro salones para recibir a los invitados. Como un maestro de ceremonias, el secretario recibió sucesivamente a los diputados Agustín Rossi, Carlos Kunkel, Juan Carlos Dante Gullo y Diana Conti, al senador Miguel Ángel Pichetto, a Hebe de Bonafini, al ex UIA Juan Carlos Lascurain y al gabinete como el encargado central de la organización. A todos abrazaba, recibía las felicitaciones y convidaba con un simpático pin alusivo al motivo del acto. Moreno, quien por primera vez tenía a su disposición sillas en la primera fila del salón (un lugar siempre reservado para los principales referentes kirchneristas), ubicó a su derecha a su esposa, luego a Hebe de Bonafini y su izquierda al titular de CAME Osvaldo Cornide, uno de los pocos representantes de cámaras que aceptaron concurrir al evento.
La espera era matizada por varias pantallas que mostraban los diferentes momentos de la empresa Papel Prensa, desde su fundación en el Gobierno de Juan Carlos Onganía hasta las últimas solicitadas de los diarios La Nación y Clarín, pasando por la mención del caso Graiver, el golpe de Estado del 76, las supuestas violaciones a los derechos humanos, el retorno a la democracia y el acuerdo de ambos diarios para votar en conjunto en las reuniones de directorio. La escenografía se completaba con gigantografías de los dos diarios defendiendo al Gobierno de la última dictadura militar y un mural de tela sobre el caso Papel Prensa en el tiempo. Todo esto, bajo la mirada de los cuadros y fotografías ya clásicas del salón: Juan Domingo Perón, Eva Perón, Hipólito Yrigoyen, el Che Guevara, Salvador Allende y Tupac Amaru, entre otros.
Lentamente llegaban más invitados. Cerca de las 18.30 fue el momento del ingreso de la delegación cegestista, encabezada por el camionero Hugo Moyano, recibido por el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y luciendo campera y barba al tono. Lo acompañaban el taxista Omar Viviani, el diputado cegetista Héctor Recalde, y el judicial Julio Piumato, entusiasmado haciendo la V peronista. Éste y Moyano repitieron entusiastas el ceremonial de abrazar y felicitar a Moreno.
«Más sillas, más sillas», era el grito de desesperación del personal de ceremonial, al ver que los referentes más importantes del Gobierno comenzaban a ingresar al salón. Entre otros se ubicaban la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; del Banco Nación, Juan Carlos Fávrega; el viceministro de Economía, Roberto Felleti, y el flamante secretario de Relaciones Económicas Internacionales Luis María Kreckler. También llegaban e intentaban acomodarse los diputados Jorge Yoma, José María Díaz Bancalari; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y el secretario de Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina. El Gobierno convocó también a tres presencias clásicas dentro del rubro artístico: Gastón Pauls, Andrea del Boca y Teresa Parodi; los tres saludados afectuosamente por Néstor Kirchner al final del evento. También circuló por el salón, el titular de la ANSES, Diego Bossio (dentro del top ten de funcionarios buscados para saludos y presentaciones) y el director técnico del INDEC, Norberto Itzkovich.
Con escolta especial ingresaron y se ubicaron en primera fila Lidia Papaleo y Rafael Ianover involucrados en el caso accionario de Papel Prensa, al costado del ex presidente, uno de los pocos mencionados por la locutora oficial, pero en su rol de titular de secretario general de la Unasur.
La escenografía del lugar fue también preparada durante toda la jornada para ejemplificar la ocasión. En el centro, la tarima desde donde hablaron, primero el consejero del Gobierno en Papel Prensa, Alberto González Arzac, luego la representante del Estado en el directorio de Papel Prensa, Beatriz Paglieri, y finalmente Cristina de Kirchner. A su izquierda se reservaron lugares para el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, los ministros de Economía, Amado Boudou e Interior, FLorencio Randazzo; y el titular de Diputados, Eduardo Fellner. Por razones obvias, no estaba invitado el vicepresidente y titular del Senado Julio Cleto Cobos.
A la derecha del atril presidencial era el lugar reservado a los gobernadores y el resto del gabinete. Allí se sentaron Daniel Scioli (Buenos Aires), Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Celso Jaque (Mendoza), Maurice Closs (Misiones), y los ministros Héctor Timerman (Relaciones Exteriores), Carlos Tomada (Trabajo), Alicia Kirchner (Desarrollo Social), Juan Manzur (Salud), Débora Giorgi (Producción), Julio Alak (Seguridad), y Enrique Meyer (Turismo). El acto terminó a las 20.10. En la Plaza de Mayo esperaban unos 300 militantes entusiastas de La Cámpora mezclados con fans del programa oficialista de la TV pública, 678.



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