6 de octubre 2011 - 11:46

Gobierno pide otra prórroga de la Emergencia Económica

Lo confirmaron funcionarios en Diputados durante el inicio del debate del Presupuesto 2012

Roberto Feletti
Roberto Feletti
El arranque del debate por el Presupuesto 2012 en Diputados dejó ayer una sola certeza: habrá un noviembre bien movido en el Congreso con una importante lista de leyes económicas por aprobar, más allá de ese proyecto. En el paquete de proyectos, que ayer se confirmó en Diputados, el Gobierno incluirá otra prórroga a la Ley de Emergencia Pública, más conocida como la «Emergencia Económica». Esa ley vence el 31 de diciembre, después de haber sido prorrogada sucesivamente desde 2002 y, aunque la propia Cristina de Kirchner siendo legisladora siempre estuvo en contra de esas normas de excepción, el Gobierno vuelve ahora a pedir que se mantenga en vigencia.

La historia de la Ley de Emergencia Pública es, cuanto menos, hilarante. La hizo votar Eduardo Duhalde cuando asumió la presidencia tras la caída de Fernando de la Rúa. Con esa ley, la Argentina salió de la convertibilidad. Es la que cedió al presidente poderes para renegociar contratos, tarifas y marcos regulatorios de todas las empresas de servicios públicos privatizadas. Todo sin pasar por el Congreso.

Es la facultad más importante que aún mantiene utilidad y uno de los argumentos que el Gobierno emplea para seguir prorrogándola. Ahora, porque en 2012, aunque no se mencione, el Gobierno necesitará modificar tarifas al mismo ritmo que acomoda los cada vez más pesados subsidios, se vuelve a insistir con otra prórroga.

La Ley de Emergencia, además, declaró ese estado de excepción para casi todas las áreas de la actividad del país: laboral (fue la que instauró la doble indemnización), habitacional, productivas y hasta sanitaria.

Utilidad

Gracias a una interpretación extensiva de esa norma, el presidente puede firmar decretos prácticamente sobre todo aspecto de la economía. Pero, además, y como otro tema clave, la norma sirvió para argumentar ante los acreedores del país en tribunales extranjeros la situación de emergencia, sobre todo frente a los reclamos de los holdouts, los bonistas que quedaron afuera del canje de deuda.

La emergencia de 2002 pasó, pero a partir de 2003 el kirchnerismo siguió prorrogándola. Casi como un chiste, cada vez que la oposición presionaba para no renovarla, atendiendo la situación económica que el propio Gobierno publicitaba. Así, con crecimientos del PBI superiores a 8,5 puntos, la situación de emergencia seguía en pie. En 2005, la explicación fue el canje de deuda; en 2008, la crisis financiera llegó como justificativo perfecto, y ahora la debacle de los mercados queda a medida para otra prórroga.

Ayer, el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y el de Política Económica, Roberto Feletti, arrancaron en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados con el debate del Presupuesto 2012.

Pezoa fue el encargado de anunciar las novedades tras una pregunta de la oposición. «Vamos a mandar un proyecto de ley con la prórroga de la emergencia económica», dijo, y confirmó que la idea del Gobierno es prorrogar esa ley que vence el 31 de diciembre junto con el impuesto al cheque y el de emergencia sobre el precio de los cigarrillos que caducan en la misma fecha. Es obvio que ambos deben ser renovados teniendo en cuenta que el tributo sobre los débitos y créditos bancarios se ubica cuarto en la lista de impuestos que alimentan el Tesoro y que, además, tiene dos elementos por demás seductores: ingresa diariamente a la caja del Estado y la Nación se queda en definitiva con el 85% de la recaudación. Los tres temas serán tratados antes del Presupuesto.

Feletti, al responder ayer preguntas de los diputados, intentó dar algunas certezas: «No hay horizonte de búsqueda de la competitividad sobre la base de saltos bruscos cambiarios», dijo a la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

También habló de la situación del principal socio comercial de la Argentina: «Brasil operó sobre tasa de interés real positiva, con apreciación cambiaria y déficit de cuenta corriente, que es la contracara de la Argentina, situación que recién ahora están corrigiendo», dijo.

Sobre la crisis afirmó: «En 20 años, la demanda global cambió sus demandantes y se prevé un estancamiento para el año que viene del producto global en aquellos países más desarrollados». Explicó entonces que la Argentina «tiene mayor inserción en los bloques menos afectados por la crisis, ya que el 8,5% de las exportaciones se destina a China y el 35%, a la Unasur, que incluye el 21,2% de Brasil».

Y cerró el tema con un llamado al optimismo: «Para nosotros es necesario sostener tasas de crecimiento fuertes y sostenidas en el tiempo y, además, la capacidad contracíclica de la Argentina la demostramos en 2009, frente a un escenario de crisis internacional».

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