12 de octubre 2011 - 00:37

Gobierno ya decidió: en 2012 reducirán subsidios

• Será para las tarifas urbanas de luz y de gas.
• Se mantendrán las del transporte.
• Lo harán por ley

Amado Boudou
Amado Boudou
El Gobierno ya está pensando en el día después. Para luego del 23 de octubre, ya se planifica la forma en que se encararán los últimos meses del año, con la intención de definir la mayor cantidad de cuestiones económicas posibles que despejen incógnitas para 2012.

Más allá de la aprobación del Presupuesto, que además avalará todo lo hecho por el Gobierno durante 2011, éste estudia enviar otros proyectos de ley al Congreso para que traten un capítulo fiscal básico del próximo año: la reducción porcentual del gasto en subsidios. En total, se trata del intento de sostener los aproximadamente $ 85.000 millones que figuran en el proyecto de presupuesto ya enviado al Congreso, pero comenzando a racionalizar recursos durante los cuatro años de gestión de Cristina de Kirchner.

Ayuda social

Ya hay una decisión tomada. No habrá aumentos en las tarifas de transporte ya que se considera que este gasto está dentro de la ayuda social que el Gobierno debe seguir manteniendo en grandes núcleos de la población. A partir de esta determinación, no habrá cambios en los boletos de colectivos, transporte de media distancia, trenes y subtes. En todos estos casos, además, los aumentos salariales de los trabajadores de estos sectores serán nuevamente negociados entre los gremios y las empresas contratistas, con la intervención del sector público, que en definitiva será el que aporte el efectivo para concretar los aumentos.

La idea oficial es controlar las paritarias de estos gremios vinculados a la UTA. Especial interés mostrará el Gobierno en la forma en que los trabajadores de dos sectores clave del transporte negocien sus paritarias: los de subterráneos y los tercerizados. Ambos están representados desde el año pasado por representantes de la izquierda dura, y estrenarán 2012 con su primera paritaria completa de negociación.

La clave para la racionalización del gasto en 2012 se concentra en dos rubros: la electricidad y el gas. Ya está tomada la decisión de ir eliminando los subsidios en cuatro ciudades: Capital Federal, Córdoba, Mendoza y Rosario. Hay una característica en estas localidades: en todas perdió el oficialismo y están en manos de la oposición.

La decisión de disminuir los subsidios en las tarifas de electricidad y gas ya está tomada y se anunciará luego de las elecciones de octubre. Lo que aún no está definido, es la forma en que se implementará esta racionalización del gasto. La intención de Economía es la de acelerar al máximo el proceso, especialmente en el caso de las tarifas eléctricas de la Capital Federal. Hay dos motivos para el apuro. Es el distrito para el que más dinero se destina, y donde el ministro de Economía, Amado Boudou, y su viceministro, Roberto Feletti, quieren armar una presencia política electoral. Para esto necesitan que la decisión sobre las tarifas se aplique rápidamente (aunque de manera gradual), y lo más lejos posible de 2015. Para el Palacio de Hacienda además, los fondos que quedarían liberados serían importantes para atender urgencias financieras en momentos de crisis internacional.

Investigación

Desde otros ministerios los planes son diferentes. Apuntan a realizar antes una profunda investigación social sobre qué hogares merecen una eliminación rápida de los subsidios, quienes una lenta y quiénes un mantenimiento. Para estos otros frentes del oficialismo, la reducción o eliminación de los subsidios no debe agotarse además a las cuatro ciudades más importantes del país, sino al resto del interior.

Más allá de la forma en que se aplique la política de rebaja de los subsidios, lo cierto es que el Gobierno buscará reducir el ritmo de incremento de este gasto para que no supere el nivel de este año: un 4% del PBI totalizando $ 78.000 millones. Lo que no quiere Economía es que se repita el esquema de 2011, cuando el nivel de gasto público subió más que el de los ingresos, volviendo al equilibrio que se mantuvo hasta 2010. Concretamente, la meta de fondo es que vuelva el superávit fiscal con que clásicamente el kirchnerismo manejó las cuentas públicas.

Para esto, el Gobierno quiere frenar el ritmo de incremento salarial, especialmente en el sector estatal, poniendo un límite cercano al 18% para todo el año. La segunda política clave, es la reducción en el ritmo de los subsidios.

Economía asegura que es posible, aun con un plan de conservador en las ayudas tarifarias, cumplir con las metas de gastos. El optimismo se basa en un dato que desde el Palacio de Hacienda se considera clave: la subestimación de ingresos. El ejemplo clásico que mencionan es el precio de la soja tomado por el Gobierno como cálculo de ingresos de retenciones. Según aseguran, aunque no figure explícitamente mencionado en el Presupuesto, tendría un precio internacional estimado de 410 dólares la tonelada; cuando en los últimos días mostró una recuperación firme y llegó a cerrar ayer en los 453 dólares (casi un 7% de alza en dos días). Además, aseguran en Economía, se repite la subestimación en cuanto a los ingresos de IVA y Ganancias. Y hay otra carta en la manga oficial: una revaluación del dólar también ayudaría a mejorar los ingresos provenientes de las retenciones a las exportaciones. Por todo esto, la principal atención poselectoral será cómo reducir subsidios.

Dejá tu comentario