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Golpe: falló la táctica del FpV y Recalde se cayó del podio
• EL GOBIERNO SINTIÓ EL GOLPE DE QUEDAR TERCERO.
• LA DISPERSIÓN NO SIRVIÓ. AHORA BUSCARÁ POLARIZAR CON LARRETA.
Mariano Recalde, ayer en el momento de emitir su voto. Horas más tarde, en el búnker del oficialismo lo acompañaron en el escenario Julián Domínguez, Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Florencio Randazzo, Agustín Rossi, Jorge Taiana y Amado Boudou.
Pero con las horas, el universo K cambió el semblante: de asumirse como indiscutible segunda fuerza y fantasear con que Mariano Recalde podía incluso quedar unos votos arriba en el mano a mano con Martín Lousteau -el candidato de ECO-, tuvo que quemar ese guión y corregirlo para que refleje una historia más cruel y menos idílica.
Cuando tras una escandalosa demora empezó la difusión de los datos oficiales, el resultado imaginado por los K se diluyó: Lousteau se despegó de Recalde y el frente ECO aparecía, anoche, algunos puntos encima del FpV. Lousteau, a la vez, se desmarcaba casi 5 puntos del postulante premium cristinista, uno de los caciques de La Cámpora.
Manto piadoso
Mirado hacia atrás, con los números de la medianoche, Juan Cabandié debe agradecer la decisión de Cristina de Kirchner de sacarlo de la trituradora porteña. "No quiso convertirlo, tan joven, en un Filmus", decían ayer en el búnker K del NH Tango, en referencia a que el ahora funcionario K se convirtió en sparring sistemático de Macri.
Cabandié jugó y perdió dos elecciones. Cuando Máximo Kirchner le notificó a Recalde su preferencia sobre Cabandié, no sólo apostó a instalar otro jugador K en la esquiva Capital, sino que, además, tendió un piadoso manto de protección sobre el diputado. Anoche, entre banderas y discursos, empezó el pase de facturas.
"Ceguera más soberbia es igual a fracaso", explicó un dirigente porteño, con una fórmula matemática, el derrape electoral. A esa hora, las tres variables mágicas que los K garabateaban en los días previos eran humo: que Gabriela Michetti derrote a Rodríguez Larreta para que Mauricio Macri salga dañado de este trámite por apostar a su jefe de Gabinete, que Lousteau caiga por la migración de votos a Michetti y se derrumbe hasta quedar por debajo de Recalde, y que el FpV se recorte, claro y sin sombras, como el segundo partido más votado detrás del PRO.
Ese "pack" de deseos se evaporó entrada la noche al conocerse los datos oficiales. En la estampida del búnker, donde temprano llegó el buró neocamporista en el tercer piso -Eduardo "Wado" de Pedro, Andrés "Cuervo" Larroque, José Ottavis y Cabandié se reunieron con Recalde, que al mediodía almorzó en la pizzería El Cuartito-, los rezos K se centraban en un dato: que los números finales muestren, de mínima, una paridad ajustada entre ECO y el FpV.
El ensayo porteño fue otro golpe para el kirchnerismo. Las desinteligencias entre Olivos y el PJ clásico en Mendoza y Santa Fe explicaron esos resultados magros. La táctica de dejar jugar a siete candidatos a jefe de Gobierno porteño, pero apostar a uno de ellos, Recalde, invisibilizó a los demás jugadores -estuvieron por debajo del 2,1%- y no alcanzó para arrimarse al 23,75% que en 2007 consiguió Filmus. La más amable de las comparaciones es la que muestra al FpV por encima del 17,8% de 2013, el peor año electoral del kirchnerismo en su década.
Con ese resultado, el kirchnerismo porteño entró anoche en un proceso de revisión de daños y reconfiguración de estrategia con la intención de recuperar terreno y lograr, en los 50 días que quedan para la primera vuelta del 5 de julio, remontar la pendiente para intentar polarizar con Larreta.
Cuando la proyección parida por los boca de urna prometía un domingo ganancioso para los K, hubo un desfile de candidatos y ministros en el búnker del FpV, juntada que permitió una foto entre Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri y Jorge Taiana, junto con los cuales apareció Amado Boudou. Las sonrisas iniciales se desdibujaron cuando aparecieron los números reales.
"Después de esta elección, La Cámpora tiene que buscar a alguien que gane las elecciones que ellos no saben ganar", interpretó, ya tarde, un operador kirchnerista A esa hora, el NH Tango estaba vacío.


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