6 de agosto 2013 - 00:00

Golpe islamista en Turquía contra el poder de las Fuerzas Armadas

El llamado “juicio del siglo” en Turquía terminó con varias condenas a cadena perpetua. Muchos cuestionan la equidad del proceso.
El llamado “juicio del siglo” en Turquía terminó con varias condenas a cadena perpetua. Muchos cuestionan la equidad del proceso.
Estambul - Un total de 275 sospechosos fueron acusados. El proceso duró cinco años, las actas tenían casi 40.000 hojas. Ayer terminó en Silivri, Estambul, el maratónico juicio contra la supuesta alianza secreta "Ergenekon", a la que se le atribuyen planes terroristas para derrocar al Gobierno del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Entre los acusados hay militares de alto rango como el exjefe del Estado Mayor Ilker Basbug, pero también científicos, políticos y periodistas. El tribunal exculpó a 21 acusados. Basbug, que asegura su inocencia, y muchos otros acusados fueron en cambio condenados a cadena perpetua.

Seguidores del Gobierno ven en el "proceso del siglo" un ajuste de cuentas con el llamado "Estado profundo" de Turquía, un Estado dentro del Estado que se compone de fuerzas enemigas de la democracia, entre ellas militares. El Ejército, que se ve como guardián de la herencia secular del fundador de la república, Mustafá Kemal Atatürk, intentó varias veces desde 1960 hacerse con el poder. De hecho, Erdogan recortó las facultades de los militares dramáticamente en sus diez años de Gobierno. El proceso "Ergenekon" -el nombre de un lugar de la mitología turca- volvió a debilitar a los militares.

Hace poco, con el derrocamiento de Mohamed Mursi en Egipto, quedó demostrado cuán sensible es el Gobierno islámista-conservador de Ankara ante el tema militar. Erdogan fue uno de los más duros críticos del derrocamiento de Mursi.

El jefe de Gobierno turco acusó especialmente a la Unión Europea (UE) de no estar llamando por su nombre los sucesos en El Cairo: aseguró estar firmemente convencido de que en Egipto había habido un claro golpe de Estado contra un Gobierno elegido democráticamente, una definición que evitan tanto la UE como Estados Unidos.

Los críticos acusan al Gobierno turco de estar actuando con el proceso "Ergenekon" no sólo contra el "Estado profundo", sino de haber usado el juicio para ajustar cuentas con opositores políticos.

El origen del proceso es el hallazgo de granadas de mano en una casa en Estambul en 2007. Los presuntos planes del Ejército de crear caos en el país con atentados y brindar de esa forma un caldo de cultivo para un golpe militar hicieron sonar poco después todas las alarmas en el Gobierno de Erdogan.

Con el transcurso de los años, fueron apareciendo en el proceso cada vez más casos y acusados, que habrían tenido en el sentido más amplio el objetivo de debilitar al Gobierno o derribarlo. Militares, académicos, hombres de negocios, periodistas y políticos de oposición fueron llevados ante la Justicia. Los analistas denunciaron pruebas poco sólidas y contradicciones en el proceso.

El Gobierno señaló ante los críticos la supuesta independencia de los tribunales. Sin embargo, las dudas persisten. El diario Cumhuriyet advirtió antes del fin del proceso que el tribunal anunciaría condenas que ya estaban establecidas al inicio del juicio.

Erdogan no hace concesiones a sus opositores. Al contrario. Hace poco comparó a los manifestantes en su país con "deplorables roedores".

Agencia DPA

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