26 de mayo 2009 - 00:00

Golpe de realidad para Barack Obama

Kim Jong Il
Kim Jong Il
Washington - Entre las visiones de Barack Obama y la realidad hay un mundo: mientras el presidente estadounidense entusiasmó recientemente en Praga con su atrevida perspectiva de un «mundo sin armas nucleares», los medios de Corea del Norte celebran ahora al unísono una nueva prueba nuclear.

«No estamos sorprendidos, lo esperábamos», aseguró el jefe del Estado Mayor estadounidense, el almirante Mike Mullen, que sin embargo reaccionó en un principio con escepticismo a las informaciones de Corea del Norte: «Necesitamos un par de días para verificarlo. Aún no tenemos indicios de que se trate realmente de una prueba atómica realizada con éxito».

En cualquier caso, Pyongyang ha puesto ante una dura prueba la nueva política exterior de Obama de mano tendida incluso a los hasta ahora enemigos y contrincantes de Estados Unidos.

La rápida reacción de Obama muestra cuán seriamente Estados Unidos se toma las provocaciones norcoreanas. El presidente estadounidense lamentó «profundamente» el «claro e inconsciente reto» y la «amenaza a la paz y la seguridad internacionales».

Como en el caso de otros tantos conflictos de política exterior, Obama se halla, pese a su política del «cambio», ante los mismos problemas que su predecesor, George W. Bush. Recientemente apostó por la diplomacia e incluso tachó a Corea del Norte de la lista estadounidense de los países que apoyan el terrorismo.

Corea del Norte, sin embargo, parece no considerar en lo más mínimo el cambio de política de Washington como una oportunidad para un nuevo diálogo con Estados Unidos, pues las pruebas nucleares hablan un lenguaje muy claro.

«La cuestión es que si Corea del Norte con ello sólo quiere mejorar su posición negociadora internacional, sería incluso bueno», dijo el experto en seguridad Jim Walsh, del Instituto de Tecnología de Massachusetts en una entrevista con la emisora CNN. Entonces habría una oportunidad para los esfuerzos diplomáticos.

Más problemático y casi inamovible sería si la muestra de músculo nuclear de Corea del Norte fuera una expresión de las luchas internas de poder por la sucesión de Kim Jong Il, de 67 años.

Washington ve desde hace meses con preocupación la creciente disposición a la confrontación de Corea del Norte. En abril, la cúpula comunista declaró su retiro de las negociaciones internacionales a seis bandas sobre su programa de armamento atómico, después de que el Consejo de Seguridad de la ONU condenó el lanzamiento de un misil de largo alcance del país. Pyongyang habló entonces del lanzamiento de un satélite.

En aquel momento, Obama, visiblemente disgustado, exigió una «fuerte reacción» del mundo y un «castigo» a Corea del Norte. Pero aparte de la resolución de la ONU, no ocurrió nada. Moscú y Pekín evitaron medidas duras, puesto que entre los expertos hay aún considerables dudas de que Corea del Norte esté cerca de fabricar una bomba atómica capaz de funcionar bien y misiles para transportarla.

El Gobierno estadounidense se encontrará pronto ante un nuevo problema con Corea del Norte: a partir del 4 de junio dos periodistas estadounidenses tendrán que responder por entrada ilegal al país y «actividades hostiles» ante un tribunal en Pyongyang, informaron medios estadounidenses. Las pruebas exteriores que afronta Obama no dejan así de aumentar.

Agencia DPA

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