20 de mayo 2011 - 00:00

Google avanza sobre el entretenimiento hogareño

Hace unos años ya, Google pasó de ser un exitoso buscador de Internet a un gigante capaz de competir, de igual a igual, con Microsoft. La última novedad de la empresa fue revelada a fines de la semana pasada, cuando se presentó el proyecto Android@Home, una propuesta que permitirá -utilizando el popular sistema operativo que hoy es un estándar tanto en telefonía celular como en las tablets no fabricadas por Apple- conectarse, comunicarse y controlar diferentes aparatos en el hogar dedicados al entretenimiento. Una tecnología relacionada, y también desarrollada por esta misma empresa, es Project Tungsten, una herramienta que permite reproducir, en modo streaming, música desde Internet. La idea de Google es conectar los diferentes aparatos mediante una red inalámbrica, creando lo que se conoce como «malla», una especie de entorno tecnológico que cubra todo el hogar. Este desarrollo se relaciona también con otro antiguo sueño de la ciencia-ficción: el de la «casa inteligente», del cual ya existen algunos desarrollos en Suiza, que manejan los aparatos de la casa mediante comandos en HTTP. Los críticos de los proyectos presentados por Google hacen referencia a la historia negativa que la empresa tiene con los temas de la privacidad de la información. El analista Rob Enderle sostiene que «dados los problemas con la privacidad que ha tenido Google, estoy más que preocupado respecto de lo que la empresa decida hacer público de mi ocupación o de mucha otra información personal, sobre todo cuando se integren a este sistema las cámaras de seguridad, que es parte del desarrollo natural de la automatización hogareña». Las reflexiones del especialista no distan demasiado de los planteos distópicos de la literatura fantástica relacionados con el tema, y queda claro que integrar una red de este tipo dentro de la casa puede proporcionar, a cualquiera que acceda a esa información, datos de comportamientos fundamentales para desarrollar productos de consumo. Habrá que ver hasta qué punto los usuarios están dispuestos a resignar «privacidad» por el simple hecho de sumar «comodidad».

Horacio Moreno

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